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mash
27/04/2015, 17:49
El pasado puente de la Comunidad de Castilla y León lo hemos dedicado a conocer las Merindades de Burgos, una zona por la que ya habíamos pasado alguna vez pero sin detenernos especialmente.

Iniciamos la ruta el jueves a primera mañana para llegar en poco más de 2 horas al pueblo de Valdenoceda, que forma parte de la Merindad de Valdivielso, en un precioso valle según descendemos desde la meseta por el Puerto de la Mazorra. Me gustó la Torre de los Salinas y la Iglesia de San Miguel, justo enfrente pudimos dejar sin problemas la AC.

La verdad es que esta zona está repleta de merindades, valles y pueblos muchos de ellos con nombres difíciles de pronunciar y más aún de retener en la memoria.

De Valdenoceda nos dirigimos a nuestro primer destino programado: el Monasterio de Rioseco en el Valle de Manzanedo, cerca del río Ebro que nos acompañará tanto tiempo en estos días; el Monasterio está siendo reconstruido por un entusiasta grupo de voluntarios, pero el esfuerzo titánico del proyecto que pretenden realizar entiendo que sobrepasa con mucho el afán voluntarista de estas personas dignas de admiración. Las ruinas sobrecogen y dan una seria sensación de peligro por desplome. Ojala pueda llegar un día para contemplarle al menos consolidados sus paños principales.

Siguiendo el curso de la carretera paramos en el Eremitorio de San Pedro, facilidad para dejar la AC, para subir por unos peldaños y disfrutar con buenas vistas sobre el río.

Llegó la hora de comer y como en esta zona la oferta hostelera está reducida prácticamente a Villarcayo y a Soncillo, echamos manos de nuestras reservas que para algo llevamos la cocina puesta. Lo hicimos en un pequeño aparcamiento que sirve de inicio al Desfiladero de las Palancas, en la localidad de Lándraves, después de reponer fuerzas iniciamos el camino, por un agradable bosque de galería y enseguida llegamos al desfiladero propiamente dicho, el problema surge porque actualmente hay bastante caudal de agua y salvo que lleves unas botas especiales para no ponerte perdido no es practicable, como nosotros no íbamos adecuadamente calzados, pues marcha atrás y otra vez será. Aunque esa caminata de ida y vuelta fue muy agradable.

Luego nos acercamos a aprovisionarnos de viandas y demás, en la cercana localidad de Villarcayo, capital de la Merindad de Castilla La Vieja, después de las compras de rigor nos dimos un paseo por el paraje conocido como el Soto junto al río Nela, que sería un buen sitio para pernoctar pero un cartel indica la prohibición municipal de hacerlo. Paradójicamente, no está permitido pernoctar pero la impresión que obtuvimos fue que en esa zona se permitía sin traba alguna el menudeo de droga. Aunque no hubiera cartel prohibitorio con ese selecto ambigú no me habría quedado. Por tanto a otro sitio.

Nos acercamos al cercano pueblo de Puentedey, espléndido, una inmensa roca perforada por el río Nela, preguntamos donde podríamos pernoctar y amabilísimamente nos indicaron varios paisanos diversos lugares para pasar la noche, elegimos junto al Centro Cultural y dormimos como niños, tras tomarnos unos txacolís en el bar del pueblo y lástima que no fuera domingo porque al mediodía sirven ancas de rana. Aquí estamos en la Merindad de Valdeporres y compensa subir a lo alto del pueblo/roca y ver la Iglesia de San Pelayo con el tímpano que preside la puerta de acceso y cuya simplicidad es única del románico español.

Al día siguiente tras comprar pan y prensa al panadero que pasó junto a la AC, nos dirigimos por una preciosa carretera al Monumento Nacional Ojo Guareña en la Merindad de Sotoscueva, ya habíamos estado hace unos años pero no pudimos entrar por ser lunes y esto ya sabemos lo que significa, chapado a cal y canto. Esta vez entramos en una zona muy accesible de la cueva con final en la Ermita de San Bernabé y San Tirso, en una agradable visita. Como curiosidad indicaros que hay unas pilas donde gotea el agua que se filtra desde la superficie y que existe la creencia que son aguas milagrosas para las enfermedades de los ojos, la verdad es que nosotros nos lavamos con esa agua y, o bien no es tan milagrosa como indican o mi mujer no se lavó con la suficiente fé, porque esa misma tarde empezó con picor de ojos y ha acabado el fin de semana con una conjuntivitis de aúpa.

Después de visita tan gratificante nos acercamos a comer a un restaurante cercano en la localidad de Villabáscones de Sotoscueva, llamado Asador Cueva Kaite, extraordinario. La comida económica, abundante y de calidad. El trato exquisito, la terraza con vistas de 10, tuvieron la delicadeza de invitarnos a pernoctar en el prado-aparcamiento que tienen y que cierran por la noche, lo que agradecimos sinceramente, con personas como estas da gusto ir con la AC. Por la tarde nos acercamos a vaciar aguas a Espinosa de los Monteros donde hay un área, algo descuidada para mi gusto, y la verdad es que el pueblo malconviven Palacios de bella factura con feos edificios de viviendas.

Luego nos acercamos a visitar el túnel de la Engaña en la localidad de Pedrosa de Valdeporres, una obra de ingeniería civil única en su tiempo, siendo el túnel más largo de España durante muchos años y que nunca llegó a estar operativo. La historia de su construcción es tan triste como el actual estado de abandono que produce desazón.

Tras una espléndida noche en el aparcamiento del Asador Cueva Kaite, nos acercamos a visitar el Dolmen de Busnela o Cidad, hay discusión sobre el municipio titular del emplazamiento y sobre si estamos o no ante un dolmen. Seguimos ruta hacia Soncillo para adquirir nuevas viandas para la segunda parte de nuestra excursión, dándose la casualidad de que había una feria de ganado a las afueras de la localidad, y pudimos comprar cecina de vaca y excelentes lomo, chorizo y salchichón, con pan ya somos autónomos unos días.

Nos decidimos visitar la Cascada de Las Pisas en la localidad de Villabáscones de Bezana dentro del Valle de Valdebezana, un extraordinario paseo por un hayedo nos acerca en una hora a una hermosa cascada.

Con pena planeamos el regreso a casa abandonando las merindades que tanto nos han gustado, donde nos ha llamado la atención la confrontación de todas las localidades con el proyecto de fractura hidráulica, el conocido fracking.

Decidimos ir hacia el sur con intención de dormir en Orbaneja del Castillo, que aunque ya conocemos nunca deja de sorprender, es un pueblo que merece visitar quien no lo conozca, está atravesado a cuchillo por un arroyo que se despeña hacia el Ebro, formando cascadas entre las viviendas. En esta zona el cañón del Ebro forma un farallón calizo que asemeja a una dentadura desdentada y careada. El problema que surge es que hay poco aparcamiento y el que hay libre está demasiado inclinado para nuestro gusto por lo que decidimos continuar unos pocos kilómetros y ya en tierras cántabras dormir en San Martín de Elines, una preciosidad de pueblo, en el Bar La Escuela, los propietarios, muy amables, nos ofrecieron pernoctar en su pradera pero al ser sábado y prever afluencia de jóvenes optamos por irnos a dormir a la otra orilla del Ebro junto a unas piscinas naturales, muy bien. No debería de perderse una visita a la Colegiata de San Martín, una joya del románico.

Como estuvo toda la noche lloviendo con fuerza y el ojo de mi mujer estaba cada vez más a la virulé, decidimos recoger el petate y regresar a casa para que le echasen un vistazo y nunca mejor dicho.

Hemos hecho poco más de 650 km y disfrutamos de lo lindo.

Miguel Ángel Saldaña Hernández (mash)

CAPITAN TAN
27/04/2015, 19:39
Hola

Magnifico relato !!!!:icon_yes:

Conozco bien la zona y seguro que tienes para alguna ruta o rutas más.

Gracias por compartirlo

Palugo
27/04/2015, 19:47
Estupendo relato, muchas gracias por compartirlo.

FUNDIDO
27/04/2015, 22:09
Muchas gracias por contarnos este viaje con tanto detalle y referencias, tengo muchas ganas de visitar esta zona con la AC y sin duda sacaré buenas ideas.

Saludos!!!