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Ver la versión completa : Mi viaje a la alcarria (marzo 2017)



mash
31/03/2017, 13:03
Disponíamos de varios días para realizar uno de los viajes que por una u otra razón había pospuesto en anteriores ocasiones, e incluso con las malas previsiones meteorológicas a punto estuve de suspenderle nuevamente pero mi mujer con muy buen criterio dijo que para adelante y para adelante fuimos.

Salimos el miércoles 22 de marzo a primera hora pues en Riaza ya empezaba a nevar tras parar en Atienza a repostar gasoil sobre las doce de la mañana ya nos encontrábamos en Brihuega, la primera etapa prevista. Antes de la comida nos dio tiempo para un garbeo por un pueblo que conocíamos someramente de una visita de hace años, esta vez vimos las iglesias, la antigua fábrica de paños, el castillo, los jardines, la plaza de toros, las fuentes y sus caños, en definitiva un pueblo agradable donde en la segunda mitad de julio se disfruta del espectáculo de los campos de lavanda en flor que lo circundan. Por supuesto compramos la famosa miel de la alcarria esta vez, como no, de lavanda que me ha gustado mucho y comimos el menú turístico “Viaje a la Alcarria” en el Restaurante Asador el Tolmo, que estaba bastante decente (mollejas de lechazo, huevos revolcados con patatas y lomo y una perdiz). Tras la pertinente siesta cogimos dirección Cifuentes parando en una aldea curiosa como pocas, junto a la carretera nos encontramos con una cascada y poco metros más adelante vimos unos arcos ojivales, unas pasarelas, unas balaustradas realmente enigmáticas, se trata del barrio de Civica. Da bastante aprensión el lugar, junto al rio Tajuña hay un modesto merendero donde nos explicaron el origen de tal obra, y su destino actual. Para parar y verlo. Tras unos pocos kilómetros llegamos al pueblo de Cifuentes, aparcando junto al molino y su balsa, que a la postre sería el cómodo lugar de pernocta. Ya empezaba a lloviznar pero aún así nos dio tiempo a visitar las dos iglesias que conforman casi un convoy pues están una tras otra, la de Santiago tiene una portada románica muy interesante. Dimos un paseo por el caserío pero no pudimos subir al castillo de Don Juan Manuel pues se encontraba la carretera en obras, así que para guarecernos de la lluvia que empezaba a arreciar nos echamos unos vasos en el Restaurante La Esquinita con una tapa de anchoa que se llaman aquí perdigachos. Dormimos como ya dije junto a la balsa en una noche muy tranquila y placentera.

Por la mañana del jueves nos acercamos a ver la localidad de Trillo, que la verdad es la que menos me ha gustado, salvo la cascada del rio Cifuentes sobre el Tajo el resto, como que no, además y quizás ese sea el motivo, se vislumbra desde muchos sitios las torres de la Central Nuclear de Trillo que a nosotros nos desazona, unas torres que copian por su similitud las cercanas tetas de Viana, un sinsentido. En la oficina de Turismo un atento empleado me surtió de información del resto de localidades que teníamos pensado visitar. Tras pasar por La Puerta nos dirigimos a Pastrana, parando a comer viandas propias en un encinar a pocos kilómetros del destino, pero sin apenas haber acabado se puso a nevar con ganas por lo que decidimos ir a Pastrana sin mayor miramiento. Aparcamos en un buen parking solitario y a escasos cinco minutos andando del centro histórico y cuando dejó de nevar fuimos de visita a la ciudad más monumental de todas, nos indicaron las visitas para el viernes por la mañana y nos agenciamos en la pastelería Éboli de unos estupendos bizcochos borrachos. Dormimos muy placenteramente en el parking nosotros solos. El viernes nos acercamos a primera hora a conocer Zorita de los Canes, pasamos por las cercanías de otra central nuclear (José Cabrera o Zorita, que de las dos maneras se la conoce) actualmente en desmantelamiento. Zorita de los Canes es un pueblo muy interesante junto al rio Tajo, y a escasos 2 km se encuentra la ciudad visigótica de Recópolis, nosotros hicimos una visita por nuestra cuenta pues el Centro de Interpretación estaba cerrado, la verdad es que me gustó. Ante la imposibilidad de visitar el castillo que corona Zorita de los Canes (se precisa una afluencia mínima de personas), nos volvimos a Pastrana a hacer las dos visitas que nos habían recomendado, la primera al Palacio Ducal, a toda mecha, idónea para quemar azúcares y grasas, vamos una visita de aliño y cuyo mayor atractivo es la celda donde la Princesa de Éboli paso confinada los últimos años de su vida, luego nos acercamos a la Colegiata de la Asunción y ahí la visita si fue de categoría, a resaltar la magnífica colección de tapices gótico flamencos, entre el excelente estado en que se encuentran y la acertada explicación técnica e histórica de Nieves, la guía de la visita, salimos más contentos que unas pascuas. Para comer, a la vista de que se celebraban unas jornadas de tapas nos inclinamos por ello, pero la verdad es que al ser viernes no había mucho surtido, por lo que siguiendo los consejos de Cela en su Viaje a la Alcarria, libro que he releído estos días y comprobado que no ha cambiado tanto la Alcarria en 70 años, en el Bar León nos tomamos unos vermús acompañados de pinchos clásicos (bonito con pimiento morrón, berenjenas, montado de lomo), luego rematamos la comida en la AC.

Por la tarde salimos de la ruta alcarreña para dirigirnos a la conquense Huete, donde habíamos quedado con unos queridos amigos de Riaza para pasar juntos el resto del fin de semana, tras localizar un buen sitio de pernocta que nos indicó David el amable camarero del Mesón la Cueva, y tras dejar bien aparcadas las dos autocaravanas (en la trasera del edificio que ahora hace las veces de Ayuntamiento y sede de varios museos y que antiguamente fue el Monasterio de la Merced, un mastodonte con más de 60 balcones entre dos fachadas), nos fuimos a ver el futbol y tomarnos unas tapas, antes de la cena. La mañana del sábado la teníamos reservada para visitar las cuevas de Lapis Specularis que hay a unos 10 km de Huete, una visita singular e instructiva. Tras ello nos acercamos a la Ruta de las Caras en la localidad de Buendía, 4 km de un pésimo camino de tierra para recorrer un circuito que a mí personalmente no me gusta, ya lo había hecho hacia un par de años, pero había que enseñarlo a los amigos, la verdad es que aunque hay personas que lo tachan de arte yo me decanto más por tipificarlo como delito contra el patrimonio geológico. Tras el paseo nos fuimos a comer, muy bien, en La Casa de las Médicas, excelentes tanto las migas del pastor como las gachas de almortas así como el bacalao gratinado regado con un buen vino de Rueda, salimos contentos. Empezaba a estropearse el tiempo por lo que nos acercamos a Sacedón, buscamos un sitio donde dejar las AC,s para dormir y lo hicimos junto al pantano, un buen sitio pero me temo que en fechas veraniegas o con buen tiempo por ahí se hace botellón, otras dos AC,s aparcaron en otra zona próxima que yo descarté pues vi en el suelo rodadas de derrapes, pero es verdad que la Guardia Civil pasó bastantes veces por la zona y con la lluvia no apareció la chiquillería, dormimos bien. Por la mañana me acerqué a comprar unos churros que vinieron acompañados de chocolate con miel, un sitio estupendo la churrería Angui. Tras el desayuno nos fuimos a conocer el cercano Monasterio de Monsalud, medio en ruinas pero interesante visita guiada, para amenizar la espera han instalado un espacio de brujería donde mediante realidad virtual se puede volar en escoba, someterte a un interrogatorio en un cepo o quemarte en una hoguera, yo hice el viaje en escoba y tanta sensación me dio que me caí al suelo, Álvaro el guía me dijo que era el primero en conseguirlo, no sé si fue buen récord.
Tras la visita y ante la imposibilidad de visitar Ercávica pues no abren los domingos por la tarde (ya tengo excusa para volver por estos andurriales), decidimos ir recogiendo bártulos y regresar para casa, así que nos acercamos a Cifuentes donde comimos también muy bien en el Restaurante la Esquinita, se alegró de vernos nuevamente y nosotros de cómo comimos de bien (oreja a la plancha, migas del pastor, cabrito frito y cazuela de judías con perdiz, regaditas con un excelente tinto Finca Rio Negro de la cercana Cogolludo). Mientras las mujeres hacían ruta cultural viendo nuevamente las iglesias y monumentos del pueblo, yo me dedicaba a mi pasión, una siesta, luego paramos en Albendiego para que nuestros amigos conocieran el ábside tan oriental de la iglesia románica de Santa Coloma y por último en el pueblo de Campisábalos, actualmente famoso por ocupar el tercer lugar del mundo en calidad de aire (el primero está en Finlandia y el segundo en Canadá), nos acercamos para ver el mensario de la iglesia parroquial y que la verdad es que cada vez que lo veo lo encuentro mucho más deteriorado, quizás un tejaroz para protegerle no sería tan mala idea. Unas fuertes respiradas de aire puro y una coca cola en el Centro de interpretación de El mensario que tiene un buen parking para pernoctar y a las 9,30 de la noche ya estábamos en casa.

Hemos hecho unos 600 km y ha sido un viaje muy bien aprovechado, eso de ir con una guía como el Viaje a la Alcarria de Don Camilo no tiene precio.

Miguel Ángel Saldaña Hernández (mash)

LUGARES DE PERNOCTA:

Cifuentes: Junto al Molino y la Balsa N 40º 46´56 W 2º 37´19
Pastrana: Parking N 40º 25´06 W 2º 55´08
Huete: Detrás del Ayuntamiento N 40º 68´44 W 2º 41´17
Sacedón: Camino La Playa s/n N 40º 29´01 W 2º 43´50

madder8.1
12/04/2017, 23:17
Gracias por compartir la experiencia.

Saludos.

pedrobelen
25/07/2017, 15:05
Excelente relato. Gracias por la dedicación.
Un saludo.