Ver la Versión Completa : Normandia
Aprovechando que vamos a la bretaña francesa, queremos acercarnos a las playas y museos del desembarco de Normandía. Alguna sugerencia? Gracias. Lugares para pernoctar?
meresere
29-Mar-2007, 19:24
Salud.
El mas completo museo sobre el desembarco es el de Bayeux, los otros son como mas "locales". Es muy interesante tambien el museo del Pegasus Bridge, cerca de Caen.
El departamento de Normandia tiene muchisimo que ver, harian falta tres semanas minimo y aun quedarian cosas.
javier .55
29-Mar-2007, 22:02
Nosotros hicimos este viaje el pasado verano.
Cualquier sitio de las zonas del día D son alucinantes todas están cargadas de historia, solo tienes que seguir las indicaciones que te llevara a las zonas del desembarco.
Es algo que te recomiendo que conozcas mira te por aquí hay hilos que te llevaran al sitio sin problemas en cuanto a las zonas de pernocta nosotros nos quedavamos en cualquier pueblecito y si problemas ,
y tienes muchas áreas para cargar agua y vaciar las grises y el poty .
que lo disfrutes.BUEN VIAJE
PD.los mariscos son baratos y muy buenos pruebalos.:icon_yes:
Yo estuve en el 2005 y la verdad es que es muy sorprendente, sencillamente coge carretera y por aquí entro y por allà salgo. En cualquier oficina de información te darán folletos de la zona, esta región no tiene más misterio. Eso si no dejes de visitar los cementerios americanos y alemán, aquí se ve de que pie cojea cada uno.
salu2
Viladecans
31-Mar-2007, 00:36
No te olvides de visitar Etretat, unos acantilados que se te caen la baba, además tienen un paseo que los recorre de punta a punta que es una gozada.
Nosotros estubimos en un camping que era alucinante, estaba en Mieux y era un castillo con un camping en su interior, piscina climatizada una gran cantidad de zonas de juego para niños, incluso las bicicletas, minigolf, pingpong, todo era gratis, el lugar era una pasada.
Un saludo compañero.
lamaytechu
31-Mar-2007, 14:50
Si vas a Bayeux, no te olvides de ver el famoso Tapiz de Bayeux, un tapiz de !!!!70 metros!!!! de largo que cuenta la conquista de Inglaterra por Guillermo 1º en el siglo X. No tiene mucho que ver con el desembarco , pero merece la pena:icon_wink:
Respecto al desembarco, tienes multitud de sitios que ver, como te han comentado, y muchos puntos en los que te sobrecoge el desastre humano que se vivio en esas tierras.
Aparte, acercate a Etretat, como te han comentado los acantilados son alucinantes.
Tambien te recomiendo Honfleur y Dieppe, aunque esto esta algo mas lejos de la zona del desembarco.
Y no dejes pasar la catedral de Rouen...!!!increible!!!
Buen viaje :icon_wink: :icon_wink: :icon_wink: :icon_wink:
SALUDOS
Numero N
Gracias a todos los compis, seguro que vuestros consejos me seran muy útiles, os cuento a la vuelta.
Buenas,
yo he aprovechado y me lo he apuntado todo! ya que si no cambian las cosas pasaremos las vacaciones de verano por la zona.
Un saludo,
Verónica.
Jordi Carreras
02-Apr-2007, 11:26
Mi viaje a Normandía empezó en Le Mont Sant-Michel, la intención nuestra era seguir toda la costa Normanda pero el tiempo no nos lo permitia en su totalidad, por lo tanto nos despalzamos hacía St. Lô donde repostamos, para dirigirnos a Cherbourg-Octeville y a partir de aquí seguir por la costa visitando Cap Lévy, Sant Pierre Eglise y Barfleur, este último un precioso pueblo pesquero, aún auténtico y tranquilo.
Siguiendo ruta hacía el sur visita a Saint-Vaast-la-Hougue, donde emerge la isla de Tatihou, en 1692 fue el teatro de uno de los desastres de la flota Francesa.
Sainte-Mère-Eglise y la playa de la Madeleine, llamada UTA Beach, nos adentra en la ruta del desembarco de Normandía con la primera visita a museos.
La siguiente etapa El departamento del Calvados con Caen como capital, excepcional la visita a Pointe du Hoc, puesto defensivo Aleman y bombardeado. En Saint-Laurent visita obligada a las playas del desembarco, la primera de ellas Omaha Beach, visita obligada a Cementerio Americano, Memorial, Museo y .......... playa. Solo unas palabras puede definirlo, IMPRESIONANTE Y CONMOVEDOR. La história todos la conocemos, por terrible y aún muy reciente.
Visita tambien interesante al Cementerio Aleman, en La Cambe.
Las siguientes playas del desembarco, Gold, Juno,Sword, lugares que no se pueden dejar de visitar.
Visitas a las ciudades de Bayeux, su Catedral y su famosa Tapicería y Caen con sus Abadías y Castillo, son muy recomendables.
En Quistreham, se puede visitar el Museo-bunker Aleman, totalmente ambientado con maniquies como en sus tiempos de actividad. Pero tambien se puede disfrutar paseando por su larga playa y puerto.
Como deseabamos visitar la Côte d´Albâtre, desde este último sitio nos desplazamos hacia Le Pont de Normandie, pero se nos escapo visitar el bonito pueblo pesquero de Honfleur, que dejamos pendiente para otro viaje.
En la Côte d´Albâtre, visita obligada a Etretat, monumento de la naturaleza realizado por el mar y el viento és la aguja con arcos de 80 mts. de altura.
Imposible de visitar toda la Costa, elegimos Yport, Fécamp, Veulettes sur mer, Dieppe y Le Tréport. Final de nuestro recorrido por Normandía.
Como pensábamos también ir a Bélgica y Holanda, el siguiente itinerario fue a Dunkerque. La zona de aparcamiento para AC, magnífica por su situación, a primera línea de mar, la cual nos permitió gozar de una excepcional puesta de sol, con los colores más impresionantes jamás vistos. La visita a la ciudad, sus calles, comercios, edificios, iglesias y museos muy recomendable.
Nuestro interés en Bélgica se centraba en Brugge, sorprendente y maravilloso, lugar para descubrir, sus Palacios, Iglesias, Catedral, Santuarios, calles, canales, tiendas con obras de arte hechas a puntilla, algo para descubrir ........
En holanda visitamos la zona de Zeeland, en pleno agosto y temporada alta en turismo y al no disponer de zonas para AC, con los camping llenos, nos decidió a regresar a Brugge y descansar paseando de tanto viaje.
A partir de aquí nuestro viaje ya tenía que ser en dirección sur, pero con etapas, primero Chantilly, visita a su Castillo, museo de colección de pintura y sus jardines.
A continuación Versailles, su grandiosidad por todo el mundo conocida, de aquí visita a París, con desplazamiento en tren, visita a La Torre Eiffiel, paseo por el Sena en boatbus.
Chartres, pueblo recomendado, su Catedral escapo intacta a las guerras de religión y a la Revolución Francesa, famosa por sus vidrieras que ilustran más de 150 escenas bíblicas, fueron desmanteladas pieza a pieza y puestas a salvo en las dos guerras mundiales.
Ultima étapa en el Valle de Loira, visitas a Blois, Chambord, Chenonceau, ....
Este relato ya lo he puesto muchas veces en este foro, espero que nadie se moleste por ponerlo una vez más
Abrazos.
Jordi.
balbastre
05-Apr-2007, 09:11
VERO;yo como tú voy leyendo y tomando nota pues es un viaje que ya quería hacer el año pasado y lo he pospuesto para este.Cuando estemos más cerca del verano abriré un tema para que me recomienden sitios,restaurantes... Un saludo.
Hola A Todos, Al Parecer Este Verano Mas De Uno Haremos Esa Ruta, Asi Que Yo Como Vero Tomo Nota De Todo.
Aunque Como Quedamos En Navarcles No Pienso Coincidir Contigo Ni En Normandia Ni En Eurodisney.
Un Abrazo!
txusmari
09-Apr-2007, 02:00
El viaje a Normandía es bastante cómodo y se puede hacer perfectamente en dos jornadas si se parte de la mitad norte de la península.
Los que entren a Francia desde por la zona oriental pueden hacer pernocta en Oradour-Sur Glane, muy cerca de Limoges. Oradour era en 1944 un tranquilo pueblo situado en la Francia de Vichi, por tanto apenas habían tenido noción de estar en guerra. No había habido luchas en la zona y a los alemanes sólo se les veía de paso. El pueblo tenía cierta prosperidad gracias a un mercado semanal de ganado. Había varias cafeterías, un pequeño hotel, pastelería, ferretería, medico y dentista... En el pueblo vivían varias familias españolas exiliadas tras la guerra civil. Los varones, incorporados a grupos de trabajo, se dedicaban a la madera. Situados en este panorama llegan las noticias del desembarco aliado en Normandía. Las divisiones alemanas desperdigadas en territorio francés se movilizan, entre ellas la División SS "Das Reich" acuartelada en Limoges. La resistencia de Limoges que apenas se había hecho notar hasta entonces se moviliza iniciando acciones de sabotaje para retrasar en lo posible el traslado de tropas a Normandía. Una de estas acciones termina con varios soldados alemanes muertos. Los cuerpos son dejados a la entrada de un pueblo con inequívocas muestras de ensañamiento. Al comandante del la división sel e informa de que los resistentes capturaron a un oficial que resulta ser amigo suyo y que previsiblemente iba a ser ejecutado. El comandante decide poner freno a los posibles ataques de forma drástica, vengando las muertes alemanas con la aniquilación total de un pueblo. El destino quiso que fuese Oradour.
Los alemanes llegaron al pueblo y avisaron al alcalde para que se presentasen en la plaza del mercado todos los habitantes del pueblo con su documentación. Así lo hicieron casi todos.
Las mujeres y los niños se agruparon a un lado y los hombres adultos a otro. Estos fueron a su vez separados en pequeños grupos y llevados a distintos puntos del pueblo (graneros, cuadras, garajes...) Las mujeres y niños son encerrados en la Iglesia.
Los hombres son interrogados para saber si conocen a miembros de la resistencia sin demasiado éxito. A una señal son ametrallados y todavía moribundos rociados con gasolina y quemados.
En la iglesia se escuchan las ráfagas de ametralladora y las mujeres se agolpan en la puerta desesperadas. La puerta se abre y los alemanes meten un carro incendiado.
Dicen que los gritos de las mujeres y los niños se escuchaban en los pueblos limítrofes. Todos murieron menos una señora de casi 60 años que pudo tirarse por una ventana y que los alemanes dieron por muerta.
Perpetrado el crimen fueron casa por casa matando a algunos ancianos o impedidos que no se habían presentado. Prendieron fuego a todas las viviendas y siguieron su camino.
Más de 600 personas perdieron la vida, entre ellas 18 españoles de los cuales 9 eran niños que muerieron junto a sus madres en la iglesia.
Terminada la guerra Oradour no fue reconstruido. Sus ruinas se dejaron como testimonio de la barbarie. Hoy podemos visitarlas y darnos cuenta de la tragedia.
Entrar en la iglesia ya te pone un nudo en la garganta, pesando lo que allí ocurrió. Luego, paseando por las calles, contemplando las casas destrozadas parece que el tiempo se detuvo aquel 10 de junio de 1944. Las cocinas de carbón siguen con las cacerolas encima, las coches herrumbrosos en los garajes, las bicicletas a la puerta, las camas de forja, las herramientas, las mesas de la cafetería...
El cementerio se encuentra salpicado de decenas de lápidas con inscripciones como esta: "A nuestros sobrinos Ana y Francisco, asesinados por las ordas nazis".
Recientemente se ha construido un memorial que sirve de acceso al pueblo viejo. Al otro lado se encuentra el pueblo nuevo, donde hay una fenomenal área de pernocta con servicios higiénicos, fregaderos, evacuación de aguas para autocaravanas, etc. Como ya he comentado en otra ocasión, hay campigs que en España que ya quisieran siquiera parecerse a esta área gratuita.
Desde Oradour-sur-Glane se puede seguir camino para en otra jornada llegar a Normandía.
Para los que entren a Francia desde la zona occidental (País Vasco) Oradour no queda tan a mano así que voy a dar otra opción para la pernocta que también tiene su interés.
El punto elegido es St. Georges Didonne un pueblo costero a 350 kilómetros de San Sebastián, que nos servirá de anticipo a lo que encontraremos en Normandía.
Los alemanes construyeron a lo largo de la costa francesa lo que dieron en llamar "EL Muro atlántico" una línea de puestos fortificados que debía impedir cualquier intento de invasión aliada. En St. Georges y otros lugares cercanos encontraremos algunas muestras de estas edificaciones que salpican la desembocadura del río Gironde. Casamatas alemanas pero también restos del un fuerte de la época napoleónica. En la playa de St. Palais sur mer quedan restos de un puerto artificial alemán y en La Palmyre los restos de una batería francesa ocupada y ampliada por los alemanes.
Un par de días son suficientes para conocer la zona aunque cualquier vestigio de la IIGM que veamos será superado con creces en Normandía, por tanto no es, como Oradour, una visita "obligada" si no se dispone de tiempo suficiente lo mejor es una noche en una de las estupendas áreas de descanso de las autopistas francesas y al día siguiente seguir camino.
Llegado a la región de baja Normandía comienza el dilema... ¿Por donde empezamos? ¿Cuál puede ser nuestro primer destino? Pues lo mejor es elegir un par de lugares uno a cada extremo que nos sirvan de punto de partida para visitar todos los lugares del desembarco.
En Normandía contamos con la ayuda de varios circuitos históricos señalizados con el lema "Normandie Terre-Liberté". En cualquier oficina de turismo nos darán un folleto con la descripción de cada itinerario (hay versión en español.
Si nuestra primera "base" la situamos en la zona occidental, hacia la península de Contentin, yo recomendaría St. Mere Eglise. En plena plaza del pueblo cayeron los paracaidistas americanos en la noche del 5 de junio. Muchos recordaréis este episodio reflejado en la peli "El día más lago". El pueblo entero estaba intentando apagar un incendio cuando sobre sus cabezas vieron los paracaídas. Los alemanes masacraron desde la plaza a los soldados americanos. En la peli uno se queda colgado del campanario y es testigo impotente de la masacre. En verdad un paracaidista se quedó colgado del campanario pero resultó igualmente muerto. Sin embargo la historia cuajó tanto tras la película que desde entonces en el campanario del pueblo cuelga un paracaidista (maniquí) centro de atención de todos los visitantes.
Elijo este pueblo como base por varias razones. El episodio histórico que he resumido, la situación geográfica que nos permite realizar el resto de escursiones, la ubicación del camping en pleno pueblo, un museo impresionante y el mayor número de tiendas de militara por metro cuadrado del mundo.
El museo Airbone, dedicado a las tropas aerotransportadas americanas, hará las delicias de los entusiastas de este cuerpo en particular y de la aviación en general. Entre los atractivos del museo hay que destacar un Douglas C47 utilizado durante la guerra.
Al igual que aquí adornamos nuestra plazas con fuentes, en Normandía no exagero si dugo que las adornan con tanques, y com ejemplo la plaza mayor de St. Mere Eglise donde veremos el primer Sherman, que no será ni mucho menos el último.
A 3 Km del pueblo en lo que en su día fue campo de batalla se encuentra el monumento ""Iron Mike" dedicado a las tropas paracaidistas. Antes de llegar, señalizado en una cuneta se encuentra el lugar donde perdió la vida el General J. Gavin. Estamos en St. Mere Eglise y como dije más arriba este es el "paraíso" de los amantes del coleccionismo militar. Creo recordar que hay 4 tiendas especializadas además de otras que tienen un poco de todo. Aconsejo ser precavidos a la hora de adquirir objetos de época en las tiendas. Lo que se vende son excedentes del ejército principalmente estadounidense, francés y también alemán pero es muy difícil encontrar objetos originales de época en estas tiendas. Algunos aparentan serlo (viejas chaquetas ensangrentadas por ejemplo) pero hay que pensar que de ser originales ya se las habrían llevado alguno de los tropecientos museos que hay en la zona y no estarían en venta por 200 euros para los guiris (en este caso nosotros)
Hablando de los Museos es importante precisar que no todos tienen el mismo interés. No todos los escenarios de las batallas tienen asociado un museo, pero nos faltan dedos en las manos para contar los museos dedicados a algún aspecto del desembarco desperdigados por Normandía. Así cualquier localidad se hace con un tanque americano lo pone a la entra de una nave, se hace con un par de maniquís, cuatro posters y 20 fotos y monta un museo que en realidad no tiene ningún interés pero funciona como reclamo turístico y fuente de ingresos. De este tipo hay varios como por ejemplo el museo de Cherburgo.
El lugar fue punto estratégico en la batalla de Normandía por ser el puerto principal de la región. En lo que fue antigua fortaleza napoleónica hoy se ubica el "Museo de La Liberación" todo apuntaría a que no hay que perdérselo y así uno dedica la jornada entera recorre 100 kilómetros para llegar y resulta que el museo no es más que una galería fotográfica sin mayor interés. Eso es todo lo que hay en Cherburgo, ningún vestigio, ningún monumento, solo este pseudo museo que no es más que un reclamo.
En mi opinión los museos dedicados a la batalla de Normandía los clasifico así:
Museos de visita obligada:
Museo Aurbone de St. Mere Eglise
Museo de Pecios Subacuáticos de Port-en-Bessin
Museo de la Batalla de Normandía de Bayeux
Museo del Desembarco de Arromanches
Museo del Muro Atlántico de Ouistreham
Museos visita recomendable:
Museo de la II Guerra Mundia en Avranches
Museo Leclerc en AlenÇon
Museo del Radar de Douvres la Délivrande
Memorial de Caen
Musée Memorial de Omaha Beach en Saint Lauren
Memorial Pégasus en Ranville
Museos que si has visto los anteriores no te aportarán ninguna novedad:
Memorial Pégasus en Ranville
Museo de la batería de Merville
Museo de 4º Comando en Ouistreham
Centro juno Beach en Courseulles
Musée América-gold beach en Ver Sur Mer
Memorial du General de Gaulle en Bayeux
Museo D-Day Omaha en Vierville
Museo "Bir Red One" en Colleville
Se me quedan en el tintero algunos pero sirve esta lista como ejemplo. La entrada a los museos cuesta según el caso 6 o 7 euros para los adultos (mayores de 14 años) y en el Memorial de Caen en torno a 24 euros (por persona) Salvo que se tenga un mes entero por delante un presupuesto apropiado es tarea complicada ver todos los museos de Normandía y de verdad no merece la pena. Ojo que aunque un museo puede no ser demasiado interesante pero la zona sí. Por ejemplo el famoso Puente Pegaso que del que ya hablaremos. El museo no es nada del otro mundo pero el lugar es visita obligada. Dejamos St. Mere Eglise en dirección a la playa de ST Marie du Mont conocida con el nombre en clave de Utah Beach, que en realidad abarca todo el sector. Allí desembarcó la 4 División de Infantería estadounidense sin demasiados problemas todo lo contrario de lo que pasó en Omaha.
Las playas están salpicadas de pequeños puestos fortificados, y en un rincón junto al museo aún están los obstáculos en forma de aspas cruzadas que los alemanes habían dispuesto para obstaculizar la penetración de tanques. Un pequeño bunker sirve para albergar los aseos públicos y varias piezas de artillería están expuestas.
Recorriendo la costa daremos con el memorial Leclerc, dedicado al militar francés que dirigió la 2ª división blindada de las fuerzas francesas libres conocida precisamente como "División Leclerc" El memorial está situado ene el mismo lugar donde desembarcaron. Precisamente en con esa división desembarcó la 9ª compañía formada casi completamente por españoles voluntarios de los que aún quedan dos vivos, uno de los cuales tuve el gusto de conocer, no en Normandía, sino aquí en Asturias, su tierra. Desembarcaron con vehículos oruga tipo Half-truck que bautizaron con nombres de batallas de la guerra civil española: Belchite, Madrid...
El memorial está rodeado de vehículos de la época, entre ellos uno de aquellos half-truck.
Muy cerca y bien indicado se llega a las baterías de Azeville y Crisbeck. Las enormes casamatas fueron inutilizadas por los bombardeos aéreos y navales en las primeras horas del Día-D. Las de Azeville sólo se pueden visitar con guía (inglés, francés o alemán) sin embargo las de Crisbeck puede visitarse individualmente. Son de propiedad particular y su dueño ha intentado recrear en el interior la vida en las baterías, que por otra parte no conservan los cañones, solamente las casamatas. En cualquier caso la visita es interesante. El año pasado estaban arreglado un poco el entorno y en las excavaciones salieron un montón de cosas que aún no había podido catalogar y exponer: botas de soldados, varios cascos, munición, casquillos. Aquí si pide comprar algún recuerdo original para los amiguetes porque por ejemplo casquillos encontró por centenares y tenía una caja con ellos en venta.
En Quinqueville hay un "Museo de la Libertad" que no nombré en el comentario anterior por olvido. EL caso es que no vale gran cosa.
Si volvemos a St. mere Eglise y cogemos la autopista dirección Caen a los pocos Km un letrero nos anuncia la salida hacia el cementerio de La Cambe.
Muchos habéis comentado lo que sobrecoge visitar el cementerio americano o el británico. Tendremos oportunidad de hablar de ellos. Pero muchos viajan a normandía y se olvidan de hacer una visita al cementerio alemán de la Cambe.
En el cementerio alemán reposan los restos de 27.000 soldados alemanes muertos en los combates de normandía. La cifra habla por sí sola. Al contrario de los cementerios aliados, con las lápidas rodeadas de flores y banderas, en La Cambén los ramos se cuentan con una mano. De las 27.000 tumbas apenas 4, 5 o 10 si me apuráis tienen unas flores puestas.
Entre las tumbas de la cambé está la del comandante que ordenó la matanza de Oradour. Aunque oficialmente falleció en combate, extraoficialmente se dice que se suicidó atormentado por lo sucedido en la villa francesa.
Los cementerios aliados son mantenidos por organismos estatales destinados a tal fin, sin embargo el gobierno alemán no se hace cargo de La Cambe y son los familiares de los enterrados los que sufragan los gastos pagando una cuota anual.
La verdad es que se te hace un nudo en la garganta viendo aquellas lápidas, filas y filas, cientos y cientos, miles... Casi todas con el nombre del soldado y su fecha de nacimiento. Seguramente muchos fueron nazis convencidos pero igualmente otros muchos ya por aquella época eran simples soldados de reemplazo obligados a servir al Reich.
Afuera del cementerio se ha creado una pequeña sala donde se exponen fotos y documentos que pretender ofrecer una imagen más humana de aquellos soldados alemanes.
Y volviendo a la autopista cogemos el desvío que lleva a Grancamp-Maisy y a otro de los escenarios míticos de aquel acontecimiento el Pointe du Hoc. Se trata de un pequeño cabo escarpado en la costa sobre el que los alemanes construyeron una batería fortificada impresionante. En la mañana del desembarco los aliados creyeron que estas defensas no habían podido neutralizarse con los bombarderos y ordenaron a los Rangers que la tomara. Los famosos Rangers estadounidenses tuvieron que escalar los acantilados mientras los alemanes hacían blanco en ellos desde arriba con sus ametralladoras y fuego de morteros. Muchos ranger no pudieron siquiera llegar arriba. Los que llegaron vieron asombrados que no había ningún cañón. Los alemanes los habían retirado días antes. El esfuerzo por tomar la posición resultó en la práctica inútil.
En la actualidad el paisaje es impresionante, los cráteres dejados por las bombas aliadas no dejan un metro llano en el terrero, algunos tienen un diámetro de 30 metros. Sin duda es una de las visitas más curiosas en este viaje. Buscad en imágenes google "Pointe du hoc" y os haréis una idea.
En la entrada de la playa está el museo y hay otros dos a las afueras. Una cosa importante que se me quedaba en el tintero, presentado la entrada de uno de los museos en el resto de hacen descuento, esto no es para todos, los museos particulares no aplican esta oferta.
St. Lauret Sur Mer, ese es el nombre de la playa que pasaría a la historia como Omaha Beach, donde los estadounidenses sufrieron una gran cantidad de bajas al dar de lleno con un fuerte contingente del ejército alemán. La escena de los soldados de la 1ª Brigada de Infantería de Estados Unidos saltando de las lanchas de desembarco y acribillados por las defensas alemanas fue magistralmente rememorada en "Salvar al soldado Ryan". Todo fue muy parecido a como cuenta la película. Los americanos no eran conscientes de la situación, creían que las defensas habían sido eliminadas por la aviación. Sin llegar a la orilla las lanchas de desembarco abrieron sus puertas y los soldados de las primeras filas no tuvieron ni siquiera oportunidad de levantarse. Los americanos caían como moscas, las bajas se contaban por miles en unas horas. Mientras en Utah la situación estaba controlada a media mañana y en el sector británico-canadiense ya se habían establecido una cabeza de puente, Homaha seguía siendo un infierno. Hasta bien entrada la tarde lo nobraron acallar los cañones alemanes.
Cuando uno llega a la playa lo primero que le llama la atención es que en la arena no hay toallas, ni cuerpos danone, ni críos jugando a la pelota... Sólo gente paseando, haciéndose idea de lo que allí ocurrió. No es difícil encontrar en el camino pequeños testimonios de la tragedia: la foto de un joven soldado sujeta con una pequeña piedra y una nota plastificada que dice en ingles: "papa, no pude conocerte pero siempre te llevo en mi corazón". A quien no se le pone un nudo en la garganta... Sobre la playa, en una zona elevada está situado el cementerio americano. 9.385 Cruces de mármol blancas perfectamente alineadas ¿quien no las ha visto alguna vez en la TV? Pero nada como estar allí entre ellas, para hacerse idea de la magnitud de la tragedia. La inmensa mayoría murieron muy jóvenes: Apenas se ven tumbas de soldados mayores de 35 años pero son muchas las de muchachos de 22, 23, 25... Los soldados judíos en lugar de la cruz tienen labrada una estrella de David
En el propio cementerio se levanta el memorial dedicado a las víctimas, con una imponente escultura que representa la fuerza de la juventud.
De las nueve mil tumbas, más de 3.000 pertenecen a soldados fallecidos en la misma playa, el resto fueron trasladados de otros cementerios improvisados durante los combates.
A un par de kilómetros del cementerio se encuentra el pequeño pueblo de Coeville. Los vecinos han colocado enormes fotografías de la época en cada rincón del pueblo así ves el mismo lugar "antes y ahora" Sin duda una iniciativa singular.
Hay que decir que la Historia sigue muy presente en las villas de normandía. El agradecimiento se hace visible especialmente en verano cuando se celebran los aniversarios de las liberaciones (junio y julio) Las casas son adornadas con banderas americanas, británicas y canadienses, mensajes de gratitud se cuelgan de las fachadas y los establecimientos adornan sus escaparates con motivos militares.
De Coeville seguimos camino bordeando la costa hasta Port-En-Bessin. Este es un pueblo pesquero que durante la guerra sirvió como puerto de abastecimiento de combustible. Por ello era conocido como "Port Petroler. En la bocana del puerto una pequeña casita alberga la oficina de turismo. Cerca de ella un sendero nos lleva a una colina (hay una pequeña torre circular de origen medieval que os servirá de referencia y que se ve desde el puerto) Cuando se llega a lo alto se contempla una extraordinaria panorámica del pueblo y de la costa pero lo más interesantes es que a poco que uno se fije se topa con las trincheras alemanas escavadas en el terreno. Eso sí llenas de ortigas y hiedra pero perfectamente visibles. Siguiendo su recorrido aparecerán en el camino varios nidos de ametralladora y pequeñas fortificaciones donde se ubicaban los morteros.
Tras el paseo visitaremos uno de los museos más curiosos de la zona: El museo de Pecios Submarinos. Hay que salir del pueblo y tomar la carretera a Bayeux.
Este es el museo particular de un submarinista que lleva 30 años rescatando del fondo del mar vestigios de la guerra. Pero no penséis que la cosa se queda en cuatro pistolas y cuatro cascos, el tipo a sacada del mar varios tanques enteros que se exponen a la entrada del museo. Es curioso ver esas moles metálicas con los restos marinos adheridos. Uno de los más curiosos es el Sherman tipo bañera, un adaptación británica del tanque americano cuya característica principal fue la incorporación de unas hélices traseras y una especie de bañera plegable de tela de tan forma que podían soltar en el mar y navegar hasta tierra. Además de los tanques hay cañones de barco, restos de aviones y otros chismes. En el interior se exponen objetos los objetos personales, todo sacada del fondo submarino: cucharas, platos, peines, gafas, crucifijos, botellas de cerveza, pulseras, cascos, armas, munición. El museo lo atiende el propio submarinista protagonista de los hallazgos que además ofrece a la venta algunos objetos como por ejemplo botellas o cucharas (que encontró por centenares) a precios razonables. Incluso es posible adquirir objetos más importantes pero ahí ya hay que negociar.
La verdad es que el museo, aunque pequeño, tiene gran encanto y nos ofrece una visión totalmente distinta al resto.
Terminada la visita al museo seguimos la carretera en dirección a BayeuxBayeux es nuestro siguiente destino. Fue la primera villa importante en ser liberada pero Bayeux ya era célebre mucho antes del desembarco. Si por algo es conocida esta villa, es por el famoso tapiz de la reina Matilde. El Tapiz fue bordado en Inglaterra entre los años 1073-1083 por encargo del obispo Odo y narra la conquista de Inglaterra por los normandos. Sería impedoable visitar Bayeux y no ir a ver el tapiz.
La catedral es imponente y merece igualmente una relajada visita. Sus calles repletas de pequeños comercios tradicionales animan al paseo.
Visto el Tapiz y la catedral, recorridas sus calles llega el momento de visitar el cementerio británico y el museo de la Batalla de Normandía, para mí uno de los mejores museos de la región.
Es imposible no encontrar el cementerio porque la caterretera de circunvalación del pueblo pasa por él. Allí reposan los restos de casi 7000 soldados de la Commonwealth. Las lápidas están rodeadas de flores preciosas al estilo de los jardines ingleses. En el momento actual, cuando parece que cristianos, musulmanes y judíos están más separados que nunca, el visitante se sorprende al ver que los caídos en normandía profesaban indistintamente cualquiera de las tres religiones y se cuentan por igual cientos de tumbas con inscripciones musulmanas, hebreas o cristianas.
Recorriendo las hileras de lápidas observamos como estos soldados no han caído en el olvido. Nietos, biznietos, sobrinos, hermanos y compañeros de batalla dejan una vela, una crucecita de madera o una bandera británica com testimonio y homenaje a aquellos que dieron su vida por una causa tan noble.
Como en anteriores ocasiones es difícil describir el sentimiento que le embarga a uno cuando está allí.
Visitado el cementerio apenas unos cientos de metros nos separan del museo de la batalla de Normandía.
Para los interesados de la Segunda Guerra Mundial, este museo es un sueño. En ningún otro lugar de Europa encontraremos reunidos tal cantidad de vehículos militares originales, piezas de artillería de todos los calibres, uniformes de todos los ejércitos particantes, restos de aparatos caídos en combate en Normandía, documentos de la época, etc., etc. etc. Prefiero no describirlo con detalle para no quitarle encanto.
Aprovecho para advertir que los museos en Normandía, como en el resto de Francia y en media Europa cierra muy temprano. En verano (julio y agosto) aguantan abiertos hasta las 7 pero el resto del año, los que permanecen abiertos cierra sus puertas a las 6 e incluso algunos a las 5 de la tarde. Eso sí, si cierra al medio día suele ser solamente una hora para la comida, normalmente de 12,30 a 1,30 o de 1 a 2.
A la hora de planificar el viaje hay que tener presente que la visita a uno de estos museos puede llevarnos de 2 a 3 horas tranquilamente.
Es este punto llega el momento de elegir un nuevo camping, situado entre Bayeux y Caen que nos servirá de punto de partida para el resto de visitas. A lo largo de la costa a varios campigs y en el interior también, ya sabéis que en Francia no suele haber problemas para encontrarlos en cualquier sitio. Particularmente me gustan los campigs pequeños de tipo familiar, tranquilo y cuidado y dí con uno a mi gusto en una pequeña localidad que se llama Creully.
Atravesar una campiña
Si recorremos la circunvalación de Bayeux (en una de las rotondas veremos el monumento dedicado a Eisenhower) no tendremos problema para encontrar la carretera que nos llevará a este pintoresco pueblo que esconde también una interesante historia.
El camino, por una estrecha carretera comarcal nos permite deleitarnos con el paisaje de la campiña normanda. Creo que todos los que hemos visitado la zona coincidimos en que en Normandía hay una luz especial, talmente parece que estamos metidos en medio de una pintura de Monet. Antes de llegar a Creully debemos pasar por otro pequeño pueblo llamado Crepón.
Estamos ya en el sector anglocanadiense y Crepón sirve como ejemplo del esfuerzo titánico que supuso la operación. Un monumento recuerda la toma de esta aldea por el 6º y 7º batallón de los Green Howards británicos. Una escultura muestra a un soldado sentado, con aptitud de meditación. Tras el varias placas recuerdan a los británicos caídos en la liberación del pueblo. Un pueblecito de 4 casas y una iglesia, donde sólo hay una pequeño bar-tienda ya abierto en aquel entonces, sin ningún interés estratégico, donde perdieron la vida decenas de soldados británicos y supongo que otros tantos alemanes.
Ya estamos cerca de Creully, apenas unos kilómetros y nos da la bienvenida su imponente castillo medieval (s. XI. El castillo tiene su momento de gloria en el conflicto porque fue el lugar elegido para albergar la emisora de la BBC encargada de retransmitir la evolución de los combates. El castillo tiene un pequeño museo dedicado a este corto pero intenso periodo de su Historia. Justo a la derecha, antes de meternos en el pueblo debemos prestar atención a otro monumento conmemorativo dedicado en esta ocasión a los Royal Dragoon Guards encargados de liberar el pueblo.
En la plaza de la iglesia hay una estatua dedicada a los soldados naturales de Creully que perdieron su vida en la I guerra Mundial. En 1945 se colocó también una placa de recuerdo para las victimas de la represión alemana. El camping está al otro lado del pueblo. Como digo es un camping pequeño, muy tranquilo, para mi ideal pero claro cada uno tiene sus gustos estamos en Creully, el camping del pueblo, que tomaremos como base para varias salidas.
El siguiente destino es Arromanches, conocida por los vestigios de su puerto artificial y por albergar el primer museo dedicado al desembarco.
Desde Creully tomaremos la misma carretera por la que llegamos y tras pasar Crepón enseguida veremos el desvío a Arromanches. Antes de llegar nos topamos con "Arromanches 360º" se trata de una sala cinematográfica circular que muestra un documental sobre el desembarco aliado en la zona y el desarrollo posterior. Lo más interesante, en mi opinión no es la proyección sino el entorno donde se ubica la sala, con una impresionante vista de la costa desde lo alto de los acantilados y de Arromanches en el fondo.
Lo que llama la atención en el paisaje son los enormes cubos de hormigón dispersados en torno a la playa. Estos cubos fueron utilizados para construir un puerto artificial que permitiese en desembarco de refuerzos, víveres, y material para los aliados. Ante la imposibilidad de tomar Cherbourgo esta fue la solución. En la playa aún se conservan apiladas las estructuras que servían de puentes y otros elementos de hierro de enormes dimensiones. Estos restos siguen hoy en día "sudando" galipote (chapapote) que deja un característico olor en la playa. Al pie de la misma se levanta el museo del desembarco, que fue inaugurando con motivo del décimo aniversario de la invasión en 1954. Los amantes del modelismo disfrutarán mucho con la visita a este museo que expone detalladísimas maquetas a escala del desembarco en la playa y de la disposición del puerto artificial.
Al rededor del museo se exponen diversas piezas y vehículos de la época. La calle principal de Arromanches, paralela a la playa ofrece gran apogeo de turistas. Hay muchas tiendas de souvenir y restaurantes que ofrecen la especialidad de la localidad: los mejillones.
Muy cerca de Arromanches se encuentra la batería de Longues, uno de los sitios más interesantes. Las casamatas aún conservan sus imponentes cañones de 150 mm que tanto daño hicieron a los buques aliados el día del desembarco. A 300 metro por delante se encuentra el bunker de mando. En él se tomaban los cálculos y se enviaban las coordenadas de tiro a las casamatas. Estas moles de cemento impidieron que los cañones fueran acallados con los bombardeos y la posición hubo de ser tomada por un comando británico.
Arromanches y Longues puede tomarnos un día completo. De vuelta podemos hacer una parada en el cercano cementerio canadiense (a pocos kilómetros del camping, siguiendo la misma carretera. A estas alturas uno sigue sin acostumbrarse a ver cientos de lápidas de jóvenes soldados. El día que estuvimos pudimos conversar con un veterano canadiense, que apenas podía aguantarse las lágrimas. Nosotros vemos lápidas pero él ve compañeros. Tuvimos oportunidad de hablar con él cuando de repente cayó un chaparrón de miedo y nos tuvimos que resguardar en la entrada. Mi inglés es muy limitado, pero pudimos entendernos lo necesario para que nos comente que en Balleux conoció a dos españoles que servían con los Pioners británicos.
Una jornada completa nos llevará el siguiente destino: CAEN.
La ciudad más importante de la zona fue fuertemente defendida por los alemanes, costando sangre y sudor su liberación. La idea era tomar la ciudad en las primeras jornadas de la operación, sin embarco la cosa se retrasó más de un mes.
La ciudad sufrió la devastación de los bombardeos pero sus habitantes se vieron aliviados y felices cuando entraron los británicos.
El Caen se encuentra el mayor centro dedicado a la guerra: el Memorial de Caen. Pero hay que matizar que no es un museo tradicional, sino una especia de aula didáctica enorme. El 60% de la exposición está dedicada a la guerra, el desembarco y la liberación de Francia y el resto a otros aspectos del siglo XX. Particularmente creo que el precio de la entrada es desorbitado. No recuerdo el precio exacto pero en torno a 24 euros por persona. Con este precio una familia se gasta 100 euros y desde luego lo que se va a encontrar no es para gastarse ese dineral. Mucho juego de luces, mucha puesta en escena, pero nada más. Carteles, fotos y más carteles. Todo muy bien si la entrada costase 5 euros, pero no lo que cuesta.
En la ciudad es interesante visitar la antigua fortaleza, la catedral y el paseo del puerto deportivo en la ría del Orne.
Si decidimos visitar el memorial hay que ir pronto. La visita nos llevará casi una jornada entera. De hecho hay una opción de entrada + almuerzo en el restaurante del Memorial. Sin duda como bien dice "tiramillas" en otro hilo, este es un ejemplo de la utilización de la tragedia de la guerra como reclamo turístico, aunque disfrazado de "centro de la paz". Desde mi punto de vista un auténtico "sacaperras". En cualquier caso no es fácil visitar Normandía y tomar la decisión de no visitar en Memorial. Así que el presupuesto lo permite y sabiendo de antemano lo que hay... adelante estábamos en Creully y habíamos visitado Caen pero antes de seguir con la ruta y al hilo del libro que nos reseña clembu, es oportuno hacer una pequeña reseña sobre aquel famoso espía que logró engañar a los alemanes haciéndoles pensar que el desembarco era inminente pero no en Normandía sino en el paso de Calais. Los alemanes confiaron plenamente en "su" agente español que sin embargo trabajaba en secreto para los británicos.
Su nombre real era Juan Pujol y pese a estar considerarlo como una figura clave en el éxito del desembarco aliado y por tanto en un momento esencial de la historia más reciente, apenas es conocido en nuestro paise por el público general.
Resumiendo en lo posible su fascinante periplo, diríamos que Juan Pujol había nacido en el seno de una familia de clase media catalana de derechas. Al estallar la guerra se incorporó como voluntario al ejército republicano con la intención de desertar en cuanto se presentase la oportunidad de pasar al bando nacional. Pujol sentía animadversión por los revolucionarios del frente popular, había visto quemar iglesias y conventos, disparar a bocajarro a ciudados no el simple hecho de ser católicos practicantes, comerciantes o pequeños empresarios y estaba convencido que la respuesta a aquella barbarie la traían consigo los sublevados. Sin embargo enrolado ya en las el ejército "nacional" se dio cuenta que la intolerancia, el totalitarismo y la sinrazón eran igualmente el pan de cada día. Terminada la guerra fue consciente de lo que suponía la política nazi. Sus más temidos augurios se hicieron realidad con el estallido de la guerra en Europa. Pujol decidido nuevamente a tomar parte en favor de bien, se presentó al servicio secreto británico ofreciéndose para labores de información. Dada su condición de combatiente en el bando nacional entendía que no despertaría ninguna sospecha y podría recabar información de utilidad para los aliados. España era entonces un hervidero de espías de todos los bandos, sin embargo los británicos se desinteresaron del ofrecimiento del Pujol. ¿Y que hizo nuestro amigo catalán? Pues quiso demostrar su valía y para ello no dudo nuevamente en acercarse al enemigo. Se presentó al servicio secreto alemán en Madrid y se ofreció como espía en Inglaterra. Pujol, que ni siquiera sabía hablar inglés hizo creer a los alemanes que había viajado a la capital británica cuando en realidad estaba en Portugal y desde allí enviaba sus informaciones, que en realidad sacaba de revistas y periódicos y por supuesto de su inventiva. Así hizo creer a los alemanes que disponía de una completa red de agentes a su mando en territorio británico. Con todo este tinglado y ya como flamante espía alemán se presentó nuevamente ante los servicios secretos británicos que se quedaron atónitos. Pujol fue reclutado y comenzó a trabajar como agente doble. Los británicos le facilitaban información verídica pero poco valiosa que sin embargo era recibida co entusiasmo por los alemanes que veían en Pujol a su mejor espía en Londres. Reveló información sobre movimientos de tropas u operaciones aliadas de las que "lamentablemente" había sabido horas después de iniciarse. Así los alemanes le otorgaron incluso una de sus condecoraciones más prestigiosas, la Cruz de Hierro. En este escenario se sitúa el mayor de los engaños del agente español. Pujol, conocido con el nombre el calve de "garbo" convence a los alemanes de que los aliados tenían frente al estrecho de Calais unas fuerzas muy superiores a las reales preparadas para la invasión de Francia al mando de Patton. Por otro lado convenció también a los alemanes de que el movimiento de tropas én el suroeste de inglaterra, frente a Normandía, era una maniobra de distracción. Los alemantes convecidos de la información aportada por Garbo, centraron sus fuerzas en el paso de Calais dejando más vulnerable el objetivo real de los aliados: Normandía. Incluso llegado el día D, los alemanes seguían creyendo en Garbo, retrasando el envío de fuerzas a Normandía a la espera del "verdadero" desembarco en Calais. Juan Pujol recibió las más altas condecoraciones británcias por acciones en tiempos de guerra, algunas con cierto retraso porque durante 40 años vivió en Venezuela, en total anonimatico y con nombre ficticio sin más pena no gloria.
Y tras la reseña sobre uno de los españoles protagonistas de la Historia de la II Guerra Mundial (que no es el único) seguimos con la visita a los escenarios del desembarco:
Esta vez salimos de Creully en direción a las playas del sector Juno. Tomamos nuevamente la carretera que pasa por Crepón y nos lleva a Arromanches pero cuando llegamos a la costa tomamos dirección este.
El primer pueblo que nos encontramos es Ver sur Mer. En un pequeño parque se expone un tanque británico que hace unos años regaló el hijo de un veterano que participó en el desembarco. En el pueblo hay un pequeño museo dedicado a la primera ruta aeropostal entre Francia y USA y una retrospectiva de la cabeza de puente británica en el sector Gold Beach, donde todavía nos encontramos. Diezmado el bolsillo por tanto museos este es uno de esos que podemos "ver por fuera" ya que todavía quedan muchos lugares por visitar.
Seguimos camino dirección Este por la carretera paralela a la costa. Cada poco vemos un nido de matralladora, un puesto fortificado, una pequeña casamata... Recorridos algunos kilómetros llegamos a Juno Beach. Courseulles-sur-Mer es un bonito pueblo, a partir de esta localidad entramos en la zona turística "de toda la vida", osea anterior al del desembarco, algo que se nota en los hoteles de estilo decimonónico, los restaurantes y creo recordar que incluso había un casino.
Aquí desembarcaron los canadienses y por tanto a ellos están dedicados muchos monumentos y placas conmemorativas. El Centro Juno Beach situado frente a la playa está dedicado a la entrega de los canadienses en la Segunda Guerra Mudnial, mucho menos conocida, al menos para nosotros, que la de británicos y estadounidenses.
El paseo que recorre las dunas de la playa tiene muchos puntos de iformación que nos ofrecen unas perspectiva de los acontecimientos que allí ocurrieron. Las moles de cemento en forma de gigantescos bunkers derrumbados por los bombardeos siguen como entonces ofreciéndonos una idea de la magnitud de los acontecimientos.
Frente a la playa se alza tambien el monumento al general De Goulle, una inmensa cruz de caravaca, distintivo de los resistentes.
Una de mis "frivolas" pasiones es tomar fotos que yo llamo del "ayer y hoy". Me documento graficamente y luego tomo fotografías de los mismos lugares, intentando reproducir la misma fotografía (ángulo, perspectiva, iliminación) tomada durante la guerra pero en el escenario actual. Es interesante ver como determinados rincones apenas han cambiado en 60 años.
Tras la visita a Courseulles nos separamos momentáneamente de la costa para visitar el museo del radar de Douvres la Délivrande.
Esta base de radar, situada a un par de kilometros del pueblo pero bien señalizada, resultó intacta y fue incluso utilizada durante un tiempo tras la guerra. Es uno de los pocos radares de aquel tiempo que aún quedan en pie y su visita, al vemos desde el exterior no debe perderse. El museo, ubicado en el interior de dos bunkeres está dedicado a esta tecnología, uno de los grandes avances científicos en tiempos de guerra.
A la entrada del pueblo hay un pequeño cementerio cementerio que tambien merece nuestra visita.
Toca volver a la costa y visitar Ouistreham. Pero eso será en otro momento
Hemos visitado el museo del radar y el cementerio británico de Douvres la Délivrande y ahora volvemos a tomar el camino hacia la costa en dirección a Ouistreham.
Este es un pueblo muy animado entre otras cosas porque de el salen y llegan los ferrys que conectan con Inglaterra.
En esta playa desembarcaron los ingleses, algunos de forma un tanto particular. Cuentan que los boinas verdes no desembarcaron con casco sino como era de esperar con sus características boinas (verdes) pero además no tenían reparon en bocear desde las lanchas de desemabarco a los alemanes, mofándose de ellos por la escasa puntería mientras las balas silvaban por sus cabezas.
Imponente a pie de playa se conserva el "gran bunker" que alberga en sus 4 plantas el único museo de Normandía dedicado 100% a los alemanes y en concreto a la vida cotidiana en esta fortificación, el Museo del Muro Atléntico.
No recuerdo exactamente pero fueron un par de días los que guarnición alemana permaneció en el bunker hasta que un par de soldados logró volar la puerta blindada y acceder al interior. Los alemanes se rindieron entinces sin ofrecer mayor resistencia. Tampoco recuerdo la distribución de las plantas que de forma resumida os diré que representa cada una de las plantas y su uso con la mayor fidelidad posible. Así podemos visitar los dormitorios, con las literas que parecen haber sido utilizadas esa misma noche. Los platos en la mesa, las botellas de cerveza a medio terminar, incluso unos calzoncillo tendidos en un improvisado tendedero.
El bunker era un puesto de dirección que coordinaba el fuego de varias baterías situadas más al interior. Uno de los cuartos es el de dirección con todo su equipamiento, sin esta visita parece llevarnos al pasado en una máquina del tiempo. En la última planta se sitúa el parato de observación que se utilizaba para calcular la distancia a la que se encontraban los objetivos para calcular el disparo de los cañones.
Posiblemente esta sea una de las visitas más espectaculares de nuestro recorrido.
Desde la terraza superior se tiene una estupenda vsita de la playa, conocida con el nombre en clave de Sword Beach y del estuario del río Orne.
En el pueblo también hay un museo dedicado a 4º Comando británcio.
Este comando desembarcó en la playa con la orden de relevar a las tropas aerotransportadas que en la madrugada habían tomado el estratégico "Puente Pegasus", que será además nuestro sigueinte destino.
Bien, estábamos en Ouistreham, justo en la desembocadura del Orne y ahora vamos a avanzar por su margen hasta el pueblo de Benouville donde encontraremos uno de los lugares más sigulares de esta historia. El famoso puete Pegasus.
En la media noche del día 6 de junio (del 44), cuando faltaban apenas unas horas para iniciarse el desembarco en las playas, un grupo de paracaidistas británicos aterrizaron sigilosamente a unos pocos metros de uno de los puntos más estratégicos, el puente levadizo que cruzaba el río Orne. Era necesario capturar el puente intacto para no retrasar el avance posterior. Los británcios utilizaron unos planeadores sin motor que fueron remolcados por bombarderos y soltados a cierta distancia del objetivo. La pericia de los pilotos hizo posible que lograsen aterrizar a pocos metros del puente sin que en un primer momento lo alemanes que lo guardaban se percatasen de su presencia. Reunidos todos los efectivos y capitaneados por el Major Howard, se pusieron manos a la obra. Debían tomar el puente, retirar los explosivos que habían colocado los alemanes y aguantar la posición hasta que llegasen tropas de reuferzo.
Un alemán dio la voz de alarma cuando en la penumbra reconoció a los británicos acercándose. Aquella fue la primera acción del Día-D y el joven soldado que dio el aviso, la primera víctima alemana de la operación Overlord.
El puente que hay hoy en día no es el original pero si una copia idéntica realizada sobre los planos originales. El primitivo puente no pudo resistir el tráfico de nuestros días pero aún se conserva expuesto a pocos metros del actual, en el memorial del Puente Pegasus.
Hay que decir que este no era su nombre tradicional, el Pegaso era el emblema de la division a la que pertenecían los paracaidistas británicos que lo tomaron y en su recuerdo fue rebautizado.
El enfrentamiento entre los alemanes y los británicos fue breve y en apenas 30 la situación estaba controlada. Pero la misión no había terminado. Ahora los británicos eran los defensores y debían hacer frente a un seguro e inminete ataque alemán para recuperar el puete.
Los efectivos británicos se atrincheraron en una pequeña casa al lado del puente. Era el Café Gondrée, y desde su interior lograron hacer frente a los ataques alemanes y resistir hasta que llegaron los famosos boinas verdes que desembarcaro en Sword Beach.
Imaginaros el momento en el que los alemanes a un lado del puente disparan a los británnicos apostados en el local de Café que aguantan a duras penas y de repente suena las gaitas escocesas que anuncian la llegada de los boinas verdes, aquellos que en Oustreham se mofaban horas antes de los alemanes por su falta de puntería. Aquel gaitero, era la viva imagen del estereotipo de soldado inglés y su característica flema británcia. Su nombre era Hill Millin, gaitero de la 1º Brigada Special.
El famos cafe, hoy se llama Café Pegasus y sigue en manos de la misma familia, hoy regentado por la nieta de los dueños de entonces. Es imprescindible hacer la visita al puente antes de las 7 de la tarde, porque luego el café está cerrado. Pricisamente cuando estubimos el pasado año estaban en plena celebración del 60 aniversario y ojeando un periódico local hacían una entrevista a la dueña de café. En un momento de la entrevista le periodísta le pregunto sobre la situación actual de amistad entre el pueblo francés y alemán (las autoridades alemanas hábían sido invitadas por primera vez a los actos de celebración). La señora respondió que efectivamente la situación actual es distinta y que incluso muchos alemanes llegan como turistas y visitan su Café pero ella no olvida y si bien son antendidos como cualquier otro cliente, la cosa se queda ahí y de amistad y confraternización nada de nada.
Sin duda una opinión curiosa, no se si compartida por el resto de convecinos, pero lo cierto es que despues de los británicos, los alemanes son los turistas que más visitan Normandía, seguidos de belgas, italianos, americanos y a mucha, mucha distan españoles, que nos contamos siempre con los dedos de una mano.
Cruzado el puente Pegasus nos vamos a Merville Franceville donde podremos ver otra batería de cañoles con su propio museo que describe el la operación dirigida por la 6ª División aerotransportada.
Y entramos en una nueva etapa. Siguiendo mas o menos el desarrollo de los acontecimientos iniciamos el "avance" hacia el interior de Normandía, como lo hicieran las fuerzas aliadas.
Los británicos y canadienses, como ya hemos dicho hubieron de invertir mucho tiempo y esfuerzo en la toma de Caen.
Había que cortar el paso de abastecimiento bélico a los alemanes que defendían la ciudad y para ello se decidió cercarla por el Sur.
Y eso vamos a hacer nosotros siguiendo la misma ruta que el ejército británico. Nos dirigimos a Tilly-sur-Seulles. en este pueblo los íngleses se toparon con una división alemana de teminos tanques Panzer. Este pueblo había que tomarlo a toda costa para poder llegar a la carretera Avranches-Caen por donde los alemanes enviaban refuerzos a Caen.
Pero fue imposible lograr el objetivo en las poco tiempo. Hasta en 23 ocasiones los británicos llegaron a tomar el pueblo, siendo rechazados otras tantas veces por los alemanes. La cantidad de bajas fue importante en ambos bandos y la historia se recuerda en el museo local, el museo de la Batalla de Tilly.
El 18 de junio (del 44), casi mes y medio desde el desembarco, en un nuevo y potente ataque la infantería y los tanques británicos logran entrar denoche en el pueblo, totalmente en ruinas, y consolidan la posición a pesar de un último contraataque de los panzers alemanes. Tilly-sur-Seulles se queda entonces en manos Británicas.
Las bajas británicas fueron muchas y como testimonio simplemente las cifras del cementerio, situado al borde de la carretera nacional a la salida del pueblo: más de 1.200 tumbas de combatientes británicos y 232 Alemanes.
El pequeño museo dedicado a la batalla, situado en una capilla a la entrada del pueblo nos recuerda aquellos violentos combates en Tilly a través dedocumentos, fotografías, uniformes y objetos encontrados sobre durante estos años en las tierras que sirvieron de campo de batalla.
El avance prosiguió en la región de Bocage y nosotros seguimos el mismo camino del avance haciendo parada en St. Matin de Besaces donde una aula didáctica se dedica a estas operaciones.
Por fin, nosotros, al gual que lo hicieron los birtánicos, logramos "tomar" la carretera que une Caen con Avranches para dirigirnos a esta última.
Una semana y pico despues de que los británicos tomaran Tilly los americanos lograron romper el frente alemán en Saint Lô y se dirigieron a Avranches que calló en sus manos el 31 de julio.
Las fechas en que las villas y pueblos fueron leberadas tiene su importancia para el viaje y conviene tenerlas en cuenta ¿por qué? pues porque en torno a cada fecha se celebra en cada pueblo los festejos de la liberación. Así por ejemplo si visitamos Avranches en 6 de julio aunque seguro que hay actos, exposiciones, etc nada comparable con las fiestas del día de la liberación. Que por otro lado son muy similares en todos los pueblos así que lo mejor es buscar el qué pueblos festejan la liberación en las fechas en que haremos nuestro viaje, siemple caro que éste tenga lugar en julio, julio o principios de agosto.
En todos los pueblos se hacen desfiles donde participan grupos de recreación histórica vestidos con uniformes de época y vehículos de la II guerra mundial. Hay concierto de Big Bands (tipo Glen Miller), fuegos artificiales. Estábamos en Avranches. En el centro del prueblo encontraremos un monumento dedicado al célebre y controvertido general Patton. Este monumento conmemora el paso de los blindados del 3º Ejército del general por este mismo lugar en los primeros días de agosto de aquel 1944. El monumento está compuesto por un gran monolito junto al cual hay un tanque sherman americano. A estas alturas ya estaremos acostubrados a ver este tipo de vehículos expuestos en las plazas de los pueblos de Normandía. A las afueras del pueblo, llegando bien por la autopista o por la comarcal, se encuentra el museo de la Segunda Guerra Mundial. Este museo ofrece una prespectiva del avance aliado a la altura de Avranches y los combates en torno a la villa. Maniquíes con uniformes, diverso material y equipamiento de la época nos hacen revivir la historia desde el punto de vista de los dos lados, alemán y americano. Como en otros museos que hemos visitado una película con imágenes de la época nos cuenta como fueron los combates y la toma de Avranches.
Tras la toma de Abranches llegan importantes episocios de esta historia. A estas alturas había ciertas dudas sobre el exito de la invasión. En agosto los aliados segían combatiendo en Normandía, cuando deberían haber tomando ya París y estar rumbo a Berlín. La prensa alemana hacía incapie en el nulo avance aliado y tildaba la operación de auténtido desastre y derroche de medios aliados.
Los alemanes nos estaban dispuestos a claudicar y deciden emprender un fuerte contraataque. Los Americanos inician su avance en tierras breronas y los alemanes su crontraataque desde el este.
Antes de situarnos en la gran batalla entre unos y otros haremos una visita a uno de los iconos del turismo francés. El monte de San Michel. Su skyline es tan famosa como la de Nueva York. Una majestuosa abadía construida sobre la cima de un monte, hace más de 1000 años, en honor al Arcángel San Miguel situado en una isla rocosa en el centro de una inmensa bahía invadida por las mayores mareas de Europa.
Los orígenes de la abadía se remontan al siglo VIII cuando según cuenta la leyenda el arcángel san Miguel se apareció al obispo de Avranches quien fundó aquí un oratorio. Sobre la falda del monte se sucedieron hasta el siglo XVI edificios románicos y góticos. La magnífica fortificación de la abadía nunca fuera tomada a lo largo de la historia. La construcción de los diferentes edificios es una auténtica proeza ya que, entre otras cosas, hubo que traer la piedra desde Bretaña y las islas Chausey.
Una "lengua" de tierra nos permite llegar con nuestro vehículo a St. Michel. El parking es de pago. Las caravanas y autocaravanas pagan un suplemento que sin embargo no se compensa con nugún tipo de servicio para ellas. Sin embargo muchos caravanistas y autocaravanistas escogen este lugar para pernoctar, una opción a tener en cuenta.
A la entrada de la ciudadela medieval se encuentra la oficina de turismo, en el antiguo Cuerpo de Guardia de los Burgueses. Nada más entrar nos damos cuenta que junto a la torre Eiffel este es el sitio turístico más visitado de Francia y com tal todo es marketing. Hasta hay taquillas para entrar en los aseos, es tremendo. Subiendo por la "La Grande Rue" nos asaltan numerosos "lenguateros" que intentan convencernos para visitar sus particuales museos, en "horas punta" apenas se puede subir de gente que hay, abarrotando callejuelas y diversos comercios de souvenirs.
Tras el ascenso y no sin cierto agotamiento llegamos por fín al pie de la gran escalera "du Grand Degré" cuya majestad es el preludio de "la Maravilla". Para nuestra sorpresa y despues del pateo, debemos pagar 8 euros por barba para pdoer admirar la hermosa Abadia. Tras la visita toca el descenso, por el camino de la muralla que nos permite contemblar la belleza del esplendido paisaje circundante. Los atardeceres son sin duda especiales en St. Michel y una esperiencia sinigual el comprobar in situ como la marea avanza "a la velocidad del galope de un caballo" como se dice popularmente en la región.
En St. Michel no todos son turistas, existe una gran devoción católica en torno al lugar, centro de peregrinación y escala importantísima del camino de Santiago francés.
Avranches o St. Michel son buenosl lugares para asentar nuestra tercera "base" desde donde proseguir las visitas.
En la próxima entrega nos situaremos en el contexto histórico de la batalla de Mortain.
Antes de seguir camino a Mortain puede que algunos deseéis hacer el camino que llevó a los americanos desde el Noroeste de Normandía hasta Avranches, pero claro a la inversa. Los tanques de pattón bordearon la costa salvando una fuerte resistencia en lugares como La Haye du Puits, Périers y Coutances y librando algo más que simples escaramuzas en lugares como Mont Castre, La Chapelle-en-Juger o Roncey.
Lo que se animen a hacer el recorrido deben saber que que no encontrarán demasiados testimonio de las batallas. En todo el recorrido apenas hay unos pocos vestigios, similares a muchos que ya habremos visto durante el viaje y no hay ningún museo ni memorial. Por tanto no es por decirlo así una ruta obligada. Los que decidan hacerla pueden desplazarse hacia Saint Lô, especialmente si coincide con las fechas de la liberación de la localidad y seguir a Carentan.
Saint Lô resultó casi totalmente destruida a causa de los continuos bombardeos aliados ya que era un importante nudo de carreteras que los aliados precisaban controlar. En un lienzo de la muralla encotraremos una gran lápida que recuerda aquellos bombardeos a causa de los cuales perdieron la vida casi medio millar de habitantes del pueglo. La catedral de la ciudad mantiene una de las torres tal como quedó en el verano de 1944. Otra estela recuerda al al mayor Howie, comandante del batallón que liberó la ciudad el 17 de julio (recordad la fecha por el tema de las celebraciones).
Carentan es para muchos una pequeña desilusión en el viaje. El día D, al igual que lo hicieran en St. Mere Eglise, dos divisiones aerotransportadas americanas saltaron en los arrendadores de Carentan pero la villa no pude ser tomada. La toma de Carentan se ordenó a la famosa "Easy Company" y esta acción se plasmó en uno de los episodios de la serie "Hermanos de Sangre" que ya comentamos días atrás. La "fama" aumentó cuando un conocido video juego ambientado en la II Guerra Mudial que recibe el nobre de "Call of Duty", dedicó uno de sus escenarios a esta localidad. Por todo ello los más jóvenes interesados en el tema fijan una de sus primeras visitas a Carentan. Sin embargo cuando llegan a la localidad se dan cuenta que Carentan vive totalmente ajena a toda esta historia. El pueblo, por raro que parezca, no tiene ningún museo, tampoco hay Memoriales, ni vestigios, si acaso un par de placas conmemoriativas dedicadas a la 101 División aerotransportada. Por tanto la visita, en el contexto de este viaje, no aporta un interés especial.
Esperamos en Avranches por lo que decidieron hacer la ruta al Norte y de nuevo juntos seguimos camino a Mortain donde tuvo lugar una de las batallas decisivas desde el punto de vista estratégico.
El famoso Patton entra en acción y tras tomar Avranches despliega en forma de abanico y en menso de 3 días 7 Divisiones, que para hacernos una idea representan algo así como 100.000 soldados y 10000 vehículos. Las divisiones se despliegan en 3 direcciones, unas comienzan a avanzar hacia Bretaña, otras hacia el valle del Loira y el resto hacia Le Mans.
El 1º Ejercito británico proresa hacia el Este de forma coordinada con el XXX Ejército británcio. Los aliados toman los pueblos del camino si problemas pero en la mañana del 7 de agosto los alemanes inician el contraataque con toda su fuerza, parece ser que por orden expresa de Hitler que pretende reconquistar el territorio que va de Avranches a la vaía de Saint Michel para cotar los suministros a Patton y evitar así que pueda seguir avanzando.
Para ello se desplazaron 4 divisiones Panzer, sin que los aliados se percatasen de su presencia. La aviación alemana, que todo el mundo daba ya por "desvanecida" bombardea Mortain. Y los tanques de Patton se encuentran frente a frente con los temidos panzer alemanes.
La 30 División americana recibe el choque de la infantería alemana. El enfrentamiento termina cuerpo a cuerpo. Algunas unidades terminan cercadas por los alemanes entre ellas en famoso "batallón perdido" que resistió heróicamente durante seis días el asedio alemán parapetados en una pequeña colina conocida como la cuota 314.
Los aliados reaccionaron con prontitud y envian refuerzos a la zona. Los alemanes no pueden mantener las posiciones pues no puedre recibir refuerzo en la medida que se precisan. Los mandos alemanes proponen aplazar la "reconquista" de avranches pero Hitler se niega y la batalla termina en un suicidio de las fuerzas alemanas, facilitando enormemente el avance aliado. Hitler se lo había jugado todo a una carta y había perdido.
Si hubieran ganado los Alemanes, posiblemente hoy pasaría desapercibida la famosa cuota 314 y los memoriales recordarían las victimas alemanas que sin duda se contabilizaron por millares. Sin embargo los aliados fueron los vencedores y hoy el referente histórico en Mortain es esta colina, desde la que se divisa una espléndida panorámica de la localidad. En el centro del pueglo un monolito rinde tributo a los soldados americanos de la 30 división de infanteria estadounidense.
Como no todo van a ser taques y cementerios, debemos dedicar un tiempo a deleitarnos del bonito entorno natural que nos rodea. La "fosse Arthour" a pocos kilómetros del pueblo es una profunda garganta donde según la leyenda terminó sus días el famoso Rey Arturo. Las cascadas de Mortain, algunas de más de 20 metros, son de gran belleza. Este hermoso paisaje anoma un relajado y tranquilo paseo que seguro no olvidaremos.
Un día después del Día D los Royal Pioneers británicos desembarcar en Gold Beach. Este era un cuerpo de retaguardia dedicado a labores logísticas. Los Pioneers no participaban en la primera línea del frente, sino en la segunda. Cuando una villa era tomada ellos se encargaba de todo lo demás, desde controlar el tráfico hasta desescombrar los caminos, enterrar los muertos, asegurar abastecimientos, etc.
Ante la falta de efectivos Churchill accedió a regañadientes a que se incorporaran a los Royal Pioneers voluntarios de otras nacionalidades, principalmente de aquellas que habían sido ocupadas por los alemanes. Así se alistaron polacos, belgas, etc pero también un nutrido grupo de españoles de los que apenas quedan uno pocos con vida en la actualidad.
Según me relató uno de ellos, que aun vive, cuando llegaron, como digo un día después del Día-D la playa estaba limpia de cadáveres. Se dirigieron a Bayeux donde trabajaron ensanchando caminos para poder pasar con los vehículos pesados, incluso alguno de los españoles, trabajó haciendo las primitivas cruces de madera del cementerio británico de Bayeux. Para ellos Normandía fue un paseo en comparación con lo que les esperaba en Las Árdenas, donde sin contar con ello, tuvieron que luchas en primera línea ante la ofensiva alemana.
Pero el grupo de españoles más conocido y cuyo periplo vamos a segur es el de la 9ª Compañía de la II División Blindada de las fueras Francesas Libres, comandada por el general Leclerc bajo mando americano.
Leclerc se puso sin bacilar al lado de De Goulle cuando este se negó a reconocer el armisticio tras la derrota de Francia. Leclerc estaba entonces en África y puso sus efectivos a disposición de los americanos. Los oficiales de Leclerc se dedicaron a convencer a los soldados de la Legión Extranjera francesa para que se unieran a Leclerc y así lo hicieron todos los españoles que servían en la Legión. Aquellos españoles que tras la guerra civil se habían exiliado en Francia se habían encontrado con un gran dilema tras la derrota francesa. Las nuevas autoridades colaboracionistas les dieron un ultimátum: debían elegir entre ser repatriados a España, donde les esperaba la segura represión del régimen franquista o alistarse “voluntariamente” en la Legión. Los comunistas en su mayoría no optaron por ninguna de las dos opciones, escondiéndose en Francia y tomando parte en los grupos de resistencia. Pero otros muchos exiliados, que no eran comunistas, sino simplemente “antifranquistas” terminaron en África. Leclerc les ofreció unas condiciones mucho más dignas que las de la Legión y les prometió llevarlos a luchar en Francia. Los españoles formaron la novena compañía que pasó a ser conocida como “La Nueve”, así en español. Fueron uniformados por los americanos y a su disposición se puso el mejor armamento del momento. Los españoles bautizaron sus vehículos con nombres de batallas célebres de la guerra civil tales como Teruel, Ebro, Brunete, Madrid, Belchite, Guadalajara. Esto estaba “en teoría” totalmente prohibido por los americanos pero los españoles se saltaron la norma, total, ya se habían ganado la fama de indisciplinados y revoltosos.
La división fue llevada a Inglaterra donde esperaron el momento del desembarco junto al resto de tropas americanas. A ellos les tocó el turno el día D + 15, o sea un par de semanas después del desembarco. Pero aún entonces el escenario no era para nada tranquilo.
En la actualidad sólo quedan dos supervivientes españoles de la división Leclerc. Uno de ello es asturiano Manuel Fernández con quien el año pasado tuve la oportunidad de charlas durante una tarde entera escuchando sus recuerdos, los cuales gravé en vídeo. Un resumen de aquella conversación los tenéis aquí:
Parte I:
http://tv.lne.es/index.php?VideoId=674&offset=8&busqueda=manuel&autostart=1&detector=1
Parte II
http://tv.lne.es/index.php?VideoId=676&offset=8&busqueda=manuel&autostart=1&detector=1
Para escucharla y verla es necesario tener instalado el programa Real Placer.
Los españoles, a bordo de sus "half-Trucks" con nobre españoles en el morro, desembarcaron en Utah Beach e iniciaron el avance dirección sureste. Tomaron el puente sobre el Sarthe y liberaron Alençon, participaron el la reducción de la bolsa bosa de Falaise, pero su bautismo de fuero, el lugar donde perdieron su vida los primeros españoles fue el traquilo pueblo de Ecouche que liberaron el 13 de agosto. Quien visite esta pequeña villa en esa fecha podrá sentir en sus propias carnes el orgullo que sientes británicos y americanos cuando todavía hoy son recibidos con agasajo, aunque sean simples turistas. En Ecouche, los protagonistas fueron un puñado de español, especialmente aquellos que perdieron su vida por el fuego alemán.
Al día siguiente un error de la aviación éstadounidense causa las primeras bajas, aunque sin pérdida de vidas. Ese mismo día un par de vehículos oruga españoles se infiltran en las filas alemanas y toman 129 prisioneros.
Como anecdota decir que los españoles "vendían" estos prisioneros a los sodlados alemanes que los "compraban" y los entragaban como capturas propias. Con ello ganaban descansos, méritos e incluso alguna medalla, desde luego de dudoso merecimiento. La picaresca española no podía ser agena al asunto, así los soldados de 2la Nueve" cogían uniformes de oficiales alemanes muertos y vestóian con ellos a sus prisioneros pasa sacarles más beneficio en la "venta". Los americanos no pagaban dinero sino especies, principalmente gasolina que los españoles cambiaban a los del pueblo por otros productos o dinero.
Al día sifguiente comienza la gran ofensiva alemana, donde Manuel Fernandez resulto gravemente herido al localizar los alemanes el fuego de su ametralladora. El teniente español a cargo de la compañía llegó a la conclusión de que la mejor defensa era el ataque y así sus hombres arremetieron contra los alemanes, perdiendo la vida 5 españoles, otros 3 tambien fallecieron en los combates posteriores y 10 resultaron heridos graves.
En el pueblo un pequeño memorial junto a un tanque de la división Leclerc recuerda la memoria de los caídos que reposan en el cementerio municipal.
Nadie en el pueblo olvida que sus libertadores fueron españoles.
por fin una compañía británica enlazó con la española y los alemanes terminaron retrocediendo. El 23 de agosto la 9ª Compañía parte de Ecouche el destino sería París.
Los españoles con sus Half-Trucks fueron los primeros soldados aliados que entraron en la capital francesa. Los parisinos se quedaron atónitos. Los españoles entraron ondeando la bandera republicana y muchos franceses creyeron que no reconocían la enseña creían que los soldados eran belgas. Poco despues se percataron de los nobres de los vehículos, allí estaban nuestros compatriotas a bordo entre otros del Guadalajara:
http://increvablesanarchistes.org/album_photo/phot1936_45/44nueve_paris.jpg
(cortad y pegad la dirección en el navegador para ver las fotos)
Y ahí se les ve en posición de revista al paso de de Goulle y su comandate Leclerc:
http://www.paris.org/Expos/Liberation/gifs/degaulle.leclerc.gif
Tras un merecido descanso en Paris los españoles deben reincorporarse al avance aliado. Su destino sería la frontera franco alemana en Alsacia, precisamente nuestro sieguiente (y por lo que veo muy esperado) que dejaremos para otra ocasión
txusmari
09-Apr-2007, 02:05
Este texto se publicó en otro foro campista y yó lo recogí poco a poco y ahora os lo pongo completo.¿como se os ha quedado el cuerpo?Es muy completo.
txusmari
09-Apr-2007, 02:15
Si quereis os pongo otro relato de lugares relacionados con WWII pero por la parte de Alsacia publicada por el mismo señor.
Jordi Carreras
09-Apr-2007, 11:46
Sinceramente has logrado recopilar un gran relato y gracias por compartirlo.
Lo que comentas que lo sacaste poco a poco de otro foro¿ no sería del Sr. Enrique ?
Si no fuera mucho pedir podría publicar el otro que comentas, repito si no fuera molestia.
Yo he hecho copiar pegar y me lo pasado al Word para imprimirlo mejor.
Muchas gracias por todo.
Abrazos.
Jordi
Jordi Carreras
09-Apr-2007, 12:04
Tal como te preguntaba si era del Sr. José Enrique, es que esta persona es un gran estudioso sobre todo lo relacionado sobre la 2ª Guerra Mundial y en otro foro hacía relatos, que todos esperabamos para imprimirlos y tengo un DVD realizado por el sobre la 2ª Guerra Mundial, que te hace extremecer de verlo. Recuerdo que cuando me lo envió y me preguntó que me parecía el montaje, le dije que era para sacarse el sombrero y decir es Usted un gran maestro, apodo que todos le decíamos.
Gracias por todo un fuerte abrazo.
Jordi
Basicamente ya te han informado de todo, tan solo comentarte que en el mismo centro de Bayeux tienes un area de servicio para autos que por tener tiene hasta toma de electricidad gratis. Y en el pueblo de Arromanches muy cerquita de Omaha beach y en la misma costa tambien tienes una area de servicio en el centro y a cinco minutos de unos de los museos de desembarco.
txusmari
09-Apr-2007, 14:20
Los aliados, incluidos los españoles de la 9ª Compañía que partieron desde París, volvieron a encontrarse con una fuerte resistencia alemana en los Bosgos. La toma de Baccarat, abrió una brecha que permitió avanzar hasta el estratégico objetivo de Estrasburgo, en Alsacia
Hasta allí nos dirigimos para comenzar una nueva "aventura" con la historia del más importante conflicto bélico de todos los tiempos como protagonista.
Para llegar a Alsacia desde España, si entramos en Francia por el País Vasco seguiremos hasta Burdeos. En la circunvalación de la ciudad tomaremos la salida 39a hacia Angoulême, apartándonos durante un buen camino de las autopistas de pago, recorriendo carreteras generales. Seguimos hasta Moulins, luego pasaremos cerca Dijon y Besançon y seguiremos dirección Mulhouse (donde se ubica el Museo Nacional del Automóvil) En Mulhouse ya cogemos la utopista que recorre en paralelo la frontera franco-suiza y Franco-alemana hasta Estrasburgo.
Si Entramos por la frontera catalana, la cosa es más sencilla, todo para arriba, hasta Lyón, seguimos a BesanÇon y luego a Mulhouse.
Camino de Estrasburgo surge la duda ¿estamos en Alemania? No, seguimos en Francia aunque los nombres de los pueblos nos parezcan alemanes y el habla de los "gasolineros" cueste trabajo entenderlo incluso a los más francófonos del foro. El motivo es que en esta región el idioma que se utiliza es el alsaciano, de origen germánico.
Alsacia ha cambiado diecisiete veces de manos a lo largo de su Historia.
Desde la antigüedad el territorio ha sido disputado entre galos y germanos. En la edad media las disputas no cesaron, lo mismo ocurrió en la edad Moderna, pasando de unas manos a otras periódicamente. Fue parte del Santo Imperio Romano Germánico, luego las guerras religiosas que asolaron la región a finales del siglo XVI dejaron el territorio en manos de la monarquía francesa. En la guerra fran prusiana de 1870 Francia perdió el territorio que no volvió a recuperar hasta el final de la I guerra Mundial, cuando Alemania resultó derrotada. Hitler puso sus ojos en la región nada más declare Francia la guerra y el territorio volvió a manos alemanas hasta que terminó la guerra y pasó nuevamente a Francia.
Aunque en la actualidad los alsacianos se sienten totalmente franceses no siempre ha sudo así. Sin ir más lejos la entrada de las tropas nazis fue aclamada por muchos, algunos incluso se alistaron en el ejército alemán.
De hecho, la compañía alemana que masacró el pueblo de Oradour, estaba formadas en gran parte por voluntarios alsacianos, una herida que, aún hoy en día sigue sangrando en la memoria de los franceses. (Como dice el escudo de la "ciudad mártir" Oradour perdona per. jamás olvida").
La herencia germánica no solo está presente en el idioma, también en la arquitectura, muy diferente a la del resto del país.
Estrasburgo es la capital de Alsacia y actualmente sede del parlamento Europeo y el tribunal de los derechos humanos.
Es imprescindible una visita a su catedral gótica. Si la visita coincide con el medio día tendremos en placer de observar en pleno funcionamiento el viejo reloj astronómico renacentista que a las 12.30 muestra todo un "baile" de autómatas que no debéis perder.
También es agradecido el paseo por las recoletas calles del casco histórico y si la hora acompaña una paradita para "repostar", en cualquiera de los muchos y buenos restaurantes que encontraremos y donde pondremos degustar la gastronomía tradicional (el chucrut, el foie gras "en croûte", kougelhopf) regada con vinos de la tierra. No olvidemos prestar atención a sus fortificaciones medievales.
Si vamos con tiempo también podemos visitar el museo Unterlinden en Colmar y la biblioteca humanística en Selestat, biblioteca privada del siglo XVI y aunque el tema del relato lo dedicamos a la II Guerra Mundial, no podemos olvidar el castillo de Haut-Koenisbourg, que fue restaurando por el Káiser de Alemania Guillermo II a principios del siglo XX, y es tras la Torre Eiffel y el monte Saint-Michel el tercer lugar más visitado de Francia.
Volviendo al momento histórico que nos ocupa, tras liberar París los aliados alcanzan el primero de octubre la frontera alemana de Bélgica y Holanda, casi al mismo tiempo, aquí en Alsacia las tropas de Leclerc, entre ellas la 9ª compañía española logran la fisura de Belfort y a finales de noviembre liberar Mulhouse y entran en Estrasburgo (el 23 de noviembre)
Aquel invierno fue particularmente duro. Estrasburgo quedó en manos de los efectivos del 7º Ejército americano ya que su defensa era primordial. Un contrataque alemán podría desequilibrar el hasta entonces sólido avance aliado. A las afueras de la ciudad los americanos se parapetaban en agujeros hechos en la nieve camuflándose incluso con sábanas y toallas bancas.
Preparando el viaje este año encontré el testimonio de un veterano americano´que cuenta su sorpresa al encontrarse con una compañía española en aquel inhóspito escenario:
http://www.utexas.edu/projects/latinoarchives/narratives/4riosreginald.html (está en inglés). El soldado americano, hijo de emigrantes mexicano se encontró con la compañía española y no entendía que hacían allí. Tras la correspondiente explicación confraternizó con los españoles e incluso intercambió varias cajas de cigarrillos americanos por un pequeño bidón de vino.
Para cruzar el Rin había primero que traspasar la línea Maginot, en su día creado como defensa francesa pero que ahora estaba en manos alemanas. Las extraordinarias fortificaciones de esta línea defensiva y su visita serán protagonistas de las próximas líneas. Finalizada la I guerra Mundial, el ministro de la Guerra francés promovió la construcción de una línea de fortificaciones que se debía extender por toda la frontera franco-alemana hasta Suiza, lo que supuso un total de 400 kilómetros fortificados con más de dos mil búnkeres y casamatas, unidos entre sí por galerías subterráneas.
Los generales franceses estaban convencidos que la paz llegada con la rendición de Alemania estaba “cogida con pinzas” y que en cualquier momento podría desencadenarse un nuevo conflicto. Con la construcción de la formidable línea defensiva estaban seguros de poder repeler cualquier ataque sorpresa en el futuro.
Aunque ahora nos parece de cierta lógica, en su momento al Alto mando francés no le pasó por la cabeza que los alemanes dieran un rodeo y en lugar de atacar de frente lo hicieran desde el Norte atravesando las frontera franco-belga y atravesando las Ardenas.
Los franceses presumían de su línea inexpugnable editando documentales y diversa propaganda gráfica expresamente dirigidos a “acojonar” a los alemanes.
Cuando Hitler llegó al poder inició el rearme en secreto del ejército alemán. Al estallar la guerra con la invasión de Polonia los aliados se sorprendieron del poderío militar alemán.
Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania cuando Hitler invadió los territorios germánicos que tras la I Guerra Mundial le habían sido entregados a Polonia. Ante la negativa de Polonia a ceder esos territorios nuevamente al Reich, Hitler no sólo se quedó con ellos sino que en una guerra relámpago nunca vista hasta entonces, ocupó toda Polonia.
Los franceses seguían creyendo en la guerra defensiva y centraron todos sus esfuerzos en reforzar la línea Maginot. Hitler sin embargo, asesorado por sus generales llevó a cabo un ingenioso plan. Ordenó al grueso de sus fuerzas que cruzaran la frontera de Holanda, Bélgica y Luxemburgo.
En apenas 10 días lograron los alemanes sus objetivos abriendo una inesperada brecha en el norte de Francia, insuficientemente defendida ya que el grueso de ejército francés estaba apostado en la línea Maginot.
El conjunto de fortalezas defensivas más formidable jamás construido en Europa no había servido para su propósito principal, aunque no se libraría de los feroces combates.
En la línea Maginot había destacadas nada menos que 42 divisiones de infantería, tres de ellas mecanizadas con decenas de blindados y tanques y otras 17 divisiones de infantería que guardaban los fuertes. A estas fuerzas se unieron además los restos del ejército belga que trataba de reagruparse en retaguardia. También había españoles exiliados incorporados a batallones de trabajo que se dedicaron a construir zanjas entre las casamatas a modo de trincheras.
Los ataques fueron feroces y los resultados desiguales. En algunas fortificaciones murieron todos los soldados allí destacados, asfixiados con gases venenosos, en otras aguantaron la posición incluso hasta el mismo día en que en París se firmó la rendición.
Aquellas fortificaciones cayeron durante décadas en el olvido, hasta que diversas asociaciones dirigieron sus esfuerzos a la recuperación. Atendiendo al auge del “turismo militar” en estos últimos años las autoridades públicas están desarrollando numerosas iniciativas para la puesta el valor de los vestigios de la línea. Algo que podremos comprobar en este relato.
Salimos de Estrasburgo en dirección norte tomando la autopista dirección Haguenau, pasando esta localidad seguimos por la carretera general en dirección Soultz-sous-Forêts, y cruzamos el pueblo y seguimos hasta Schoenenbourg, localidad fronteriza, donde nos espera la primera fortificación.
Estos pueblos son como postales, una preciosidad. Las casas primorosamente decoradas con pinturas de colores, arreglos florares por todas partes, hasta los graneros y cuadras están decorados con arcaicos aperos de labranza y herramientas antiguas expuestas en las paredes.
Al a salida del pueblo un pequeño cartel nos indica que debemos tomar la desviación a la izquierda para llegar al bunker, adentrándonos en un tupido bosque de abetos centenarios. Recorridos escasamente un par de kilómetros nos topamos con una enorme construcción de hormigón. Frente a ella clavados verticalmente en el suelo numerosos trozos de vía férrea que fueron colocados en su día para dificultar el acceso de carros de combate enemigos. A cada lado del bunker un nido de ametralladora de hierro fundido y otro a ras de suelo.
El fuerte de Schoenenbourg ha sido restaurado y por la “Asociación de Amigos de la Línea Maginot”, que se encarga también de su mantenimiento. Gracias a ellos hay muchas rutas indicadas que nos llevan a las casamatas y puestos fortificados que salpican la frontera
El 15 de junio de 1940 los alemanes iniciaron el ataque a las posiciones defensivas de la Línea Maginot. El fuerte de Schoenenbourg, del que dependía la defensa de Haguenau, punto estratégico a su vez en el camino a Estrasburgo, fue objetivo de un importante bombardeo aéreo. Sobre la edificación cayeron bombas de hasta 1.000 Kg., aunque los daños no mermaron su capacidad defensiva. La infantería alemana entró entonces en acción junto a varias compañías blindadas comenzando el asedio por tierra.
En el interior de la fortificación los franceses aguantaron el tipo y no se rindieron hasta que Francia firmó el armisticio y envió la orden de entregar la posición a los alemanes que ocuparon el fuerte hasta que el avance aliado de 1944.
A la entrada del bunker un libro de visitas nos permite dejar unas líneas recuerdo de nuestra visita. Contadas son las notas de visitantes españoles, la verdad es que no están muy acostumbrados a vernos por allí. Por ello no hay visitas guiadas en castellano, aunque algunos guías chapurrean algo.
Entrando ya en los túneles subterráneos nos percatamos que la verdadera dimensión de estas construcciones está bajo tierra. Comenzamos a caminar por unas largas y húmedas galerías (imprescindible entrar con una prenda de abrigo –chaqueta, jersey, etc.). La disposición interior es muy similar en todas las fortificaciones de la línea. El guía nos muestra una sala donde unas turbinas enormes permitían la evacuación del aire tóxico en caso de que el bunker fuese atacado con armas químicas. El chaval le da a una palanca y aquello comienza a funcionar, produciendo un ruido ensordecedor ¡es sistema todavía funciona!, todo funciona perfectamente, hasta los cañones, me aclara el guía. Seguimos caminando por las galerías y llegamos a otra sala, es la sala de generadores. Unos enormes generadores eléctricos de gasoil permitían alimentar la calefacción, la iluminación, etc. El guía los pone en funcionamiento para que comprobemos que, efectivamente, todo funciona. Pasillos y más pasillos… Todos nos preguntamos como sería la vida cotidiana de aquellos soldados. La siguiente parada nos da una idea. Llegamos a las cocinas, unas cocinas eléctricas enormes, con su horno, sus cacerolas, pocillos, etc. No muy lejos se encuentran los dormitorios. Tal mente parece que estemos en 1940. Sobre la mesa un periódico, una tartera, en las literas los objetos personales, sobre las repisas los cascos de los soldados… En Schoenenbourg podían vivir hasta 600 soldados.
Seguimos caminando por las galerías, la fortificación es como una pequeña ciudad subterránea totalmente autónoma. El guía nos muestra los depósitos de agua, abastecidos por pocos subterráneos, que aún hoy siguen aportando líquido elemento. Visitamos el puesto de mando, donde los oficiales recibían la información de las distintas casamatas y coordinaban la defensa.
Seguimos camino, ya llevamos una hora bajo tierra y es el momento de acercarnos a los bloques de armamento, antes pasamos por los almacenes de munición. El guía nos muestra los cañones antitanques de 4.7 centímetros, que asegura están en perfectas condiciones.
Concluida la visita al interior nos disponemos, ya sin guía a recorrer el exterior para ver los cañones que “emergen” del terreno y que eran dirigidos desde el interior. Para estas visitas, tanto en este fuerte como en el resto hay que tomar ciertas precauciones. El terreno sigue siendo militar y numerosos letreros nos avisan del peligro potencial. Si vamos con niños éstos deben siempre acompañarnos a nuestra vera y no debemos salir de los caminos o zonas de tránsito, que vemos con pisadas. La línea maginot estaba plagada de obstáculos, entre ellos numerosos pinchos de hierro clavados en el suelo a los que se les enroscaba alambres de púas. Los pinchos más grandes, que se ven a simple vista han sido rebajados con sierra, cortándoles la pica, pero aún quedan cientos de pinchos que apenas sobresalen 20 o 30 centímetros del suelo. Siguiendo los senderos no hay problema pero si nos alejamos de ellos debemos tener cuidado de donde ponemos el pie. Además la zona fue minada y nadie nos asegura que no haya quedado alguna mina por ahí sin desactivar. En cualquier caso la experiencia merece la pena y los entusiastas de la historia bélica se encontrarán en un escenario que nada tiene que envidiar al de Normandía. (Y aún nos queda mucho que ver) Así que seguimos, dando por concluida la jornada en Schoenenbourg y comenzando la siguiente que nos llevará a Nordelsass, cerca de la aldea de Hatten.
Unos 10 kilómetros separan esta localidad de Schoenenbourg siguiendo la comarcal D28. Al pie de la carretera enseguida divisamos un tanque americano M4 sobre una gran casamata que recuerda la batalla de Hatten que tuvo lugar en enero de 1944.
Esta fortificación, igual que La de Schoenenbourg soportó el asedió alemán hasta finales de junio de 1940 cuando Francia firmó el armisticio y los soldados recibieron orden de desalojarla y entregarla a los alemanes. Éstos la ocuparon durante 3 años y medio hasta que en el invierno del 44 los aliados que habían desembarcado en Normandía llegaron a la línea fronteriza.
Para los alemanes defender Alsacia era igual que defender Alemania, ya no se trataba de defender territorio ocupado sino su propia patria. Un ejemplo de la crudeza de aquellos combates fue precisamente la batalla que aquí tuvo su escenario.
Enero de 1944, la nieve llegaba hasta la cintura. 5 divisiones alemanas avanzan hacia Haguenau, Los defensores de Hatten no pueden contener la ofensiva y los alemanes abren una preocupante brecha en las líneas aliadas. No hay suficientes efectivos para vencer a las 5 divisiones alemanas pero hay que hacerles frente. Esta tarea fue para la 14ª División blindada americana que en total inferioridad numérica y de armamento se presentó el Hatten. Y lo imposible sucedió, los tanques americanos, a pensar de las bajas lograron contener a los alemanes restaurando la línea defensiva en la aldea y manteniendo la posición hasta la llegada de otras tres divisiones americanas, pudiendo en ese momento pasar a la ofensiva. Posteriormente se supo que todo había sido un plan de Hitler conocido como operación “Nordwind” que pensado para frenar el asedio aliado a las tropas alemanas en las Ardenas.
Hoy Hatten, que quedó derruido en la batalla te tanques más importante de aquel invierno, vuele a ser un tranquilo pueblo aunque guarda el testimonio de aquellos combates en una pequeña lápida situada en la misma carretera que nos lleva a la fortificación.
En el exterior podemos ver, además del tanque y la casamata, varias piezas de artillería que se manejaban bajo tierra, así como varios nidos de ametralladoras, pintados con colores de camuflaje. Dos campanas de hierro fundido garantizan la defensa de los accesos al bunker.
El museo que alberga en su interior fue creado en 1944 por el mismo grupo que mantiene el museo Schoenenbourg y al que debemos gran parte de las labores de reconstrucción que nos permiten admirar estos vestigios históricos.
La fortificación podía albergar más de 200 soldados que hacían su vida en el interior. La cual se ha intentado revivir utilizando maniquíes ataviados con los uniformes de la época. La sala de enfermería se ha reproducido hasta el más mínimo detalle con elementos originales, al igual que la armería, los dormitorios, etc.
En la visita se proyectan imágenes de la época sobre la Batalla de Hatten, la Liberación de Estrasburgo y la Operación Nordwind.
Dos salas rinden homenaje a las víctimas de la batalla y describen a través de numerosas fotografías y testimonios de combatientes aquel terrible enfrentamiento. Otra sala se dedica a la evacuación civil del pueblo al comienzo de la guerra y su regreso tras la firma del armisticio.
También hay una sala de maquetas que ilustran numerosas fortificaciones de la línea maginot con todo detalle acompañadas de fotografías de la época.
También hay un espacio dedicado a los alsacianos que fueron reclutados sin su consentimiento para formar parte del ejército alemán. Sin embargo no se hace referencia a los que sí lo hicieron de forma voluntaria, incorporándose a las divisiones SS, las más temidas y feroces hordas nazis, un tema que no gusta mucho recordar.
Hemos visitado el bunker del Esch en Hatten. Cerca de él hay también un museo militar particular pero no recuerdo el nombre y tampoco lo he encontrado en Internet. No es nada del otro mundo pero es un sitio curioso, tal mente parece un cementerio de vehículos militares más que un museo. El caso es que no soy capaz de recordar el nombre. En cualquier caso lo visitamos el mismo día y estaba cerca, creo que antes de llegar. Si algún otro forero sabe el nombre y la ubicación exacta estupendo, sino seguimos.
Cuando hablamos de los camping os comenté uno muy económico ¿lo recordáis? El camping du Fleckestein en Lembach. Pues halló nos dirigimos esta vez, a Lebach, un bonito pueblo, donde probamos unos deliciosos merengues horneados. Pero no es la glotonería lo que nos lleva a Lembach, nuestro interés es visitar otra de esas grandes fortificaciones con largas galerías subterráneas.
A la entrada del pueblo una señal nos indica el debió que debemos tomar para llegar al fuerte. Volvemos a meternos por bosques de frondosos abetos hasta que a nuestra vista aparece un tanque americano y un acceso de tierra, el cual tomamos. La casamata principal está a pocos metros y en el parking hay varias autocaravanas estacionadas. Es un buen lugar para tomarse un descanso pues bajo los árboles han colocado varias mesas y bancos de madera.
En la taquilla un simpático abuelete que parece llevar allí toda su vida se esmera en buscar una fotocopia en español traducción del folleto original en inglés, francés y alemán, al fin la encuentra y le expresamos nuestro agradecimiento.
Mientras esperamos la llegada de los guías que nos acompañarán al interior echamos un vistazo al entorno. Varias placas recuerdan la presencia de tropas francesas, alemanas y americanas en el bunker. Cuenta el folleto que la obra tardó 5 años en construirse (1930-1935) trabajando día y noche. Un trabajo muy laborioso pues las galerías se excavaron a una profundidad de 25 metros -y con los medios de la época- Pensando en los soldados que debían permanecer en su interior se reforzaron las paredes con planchas metálicas para evitar los derrumbes en caso de ataque.
Durante los años anteriores a la guerra la vida era bastante tranquila en estas fortificaciones. Los soldados estaban simplemente "acuartelados" en ellas y las labores se reducían a adiestramiento, mantenimiento y observación de la frontera. Sin embargo poco vieron en mayo de 1940 porque los alemanes, como ya contamos, llegaron por detrás. Los franceses resistieron en el interior incluso tras el feroz bombardeo aéreo que sufrieron a mediados de junio. Al firmar Francia el armisticio, al igual que en otras fortificaciones de la línea, en ésta los soldados franceses tuvieron que entregarla a los alemanes que hicieron uso de ella durante los siguientes años de la guerra.
Los guías aparecen, no hay guía en inglés, solo en francés y alemán, así que nos apuntamos al grupo francés animados por un patrimonio italiano que chapurrea algo español.
El acceso a la fortificación se hace por otra casamata situada unos 200 metros más allá. El guía nos comenta que entraremos por una y saldremos por la otra.
La temperatura interior es de 13º tanto en invierno como en verano así que acordaros de llevar una prenda porque se nota el fresquito.
El guía nos cuenta que el modelo de funcionamiento de este tipo de construcciones era similar al de un submarino, de hecho la tropa del interior se llamaba "tripulacion". El alma mater del fuerte era el sistema de comunicación que permitía el procesamiento de los datos, la comunicación de cualquier avistamiento, la toma de decisiones y las correspondientes órdenes a los distintos puestos de combate.
La única comunicación con el exterior era la radiofónica. El en interior de la fortaleza se vivía de forma autónoma. En tiempo de guerra existía alimentación eléctrica exterior, pero si esta quedaba suspendida, el depósito de gasoil permitía alimentar los generadores eléctricos de forma continuada durante 3 meses. De ellos dependía la iluminación, la calefacción y las cocinas entre otras cosas.
Las despensas también estaban repletas y permitían la manutención de toda la "tripulación" durante el mismo periodo.
Recorridos unos pocos metros en el interior, el guía nos muestra un habitáculo y nos comenta que se trata de una morgue para dejar los cadáveres en caso de fallecimiento, aunque advierte que nunca fue utilizada.
Las cónicas son muy similares a las que ya hemos visto en el otro bunker. El guía nos muestra otra sala que servía de lugar de reunión, donde leer la correspondencia, jugar a las cartas, ver una película de cine o realizar la misma dominical. Nuestro amigo italiano pregunta entonces si era en esa misma sala donde comían a l oque el guía responde que no. La comida se dispensaba y se comía en el pasillo, sentados en bancos.
Visitamos también las dependencias médicas, con todos sus aparatos y utensilios y las habitaciones donde se apilaban frías y tristes literas. La vida en aquellas condiciones debía ser bastante monótona.
Seguimos caminando por las galerías hasta el depósito de municiones. El guía nos hace una demostración del sistema de almacenamiento y distribución a través de enormes poleas y cadenas. Los raíles en el suelo permitían transportar la munición a su destino mediante vagonetas.
Por último subimos unas escaleras de caracol que nos llevan a uno de los cañones. Asombrosamente el sistema funciona a la perfección. El guía que lleva todo el recorrido esperando a que termine de grabar y de fotografías me indica con señas que le dé a una enorme manivela que sale del gigantesco cañón. Mientras me poco a girar aquello el guía nos invita a mirar una pantalla de televisión en la que vemos el bosque, pero para nuestra sorpresa al ritmo que giro la palanca va emergiendo del suelo un cañón hasta ese momento camuflado en el terreno.
Después de la "experiencia" volvemos a bajar las escaleras y recorremos nuevamente metros y metros de galerías para llegar al final del recorrido atravesando una pequeña sala donde se expone munición de diversos calibres, algunas armas y objetos de los soldados franceses y alemanes que vivieron en la fortaleza.
Al salir lo primero que hicimos fue buscar en los alrededores el famoso cañón que vimos en la pantalla. Nos constó pero al final dimos con él y con algún otro resto de la línea, principalmente obstáculos antitanque y alambradas.
Como comentábamos en su momento, Hitler no quiso entrar en Francia cruzando la línea Maginot así que dió un rodeo invadiendo holanda, Bélgica y Luxemburgo. Luxemburgo cayó en manos de los alemanes en una sola jornada. Cuatro años después, el general Lunsford E. Oliver expulsa a los alemanes con relativa facilidad. Lo que no sabían los aliados es que aquella era una retirada estratégica, los alemanes habían aprendido mucho de la invasión de normandía y los generales alemanes propusieron a Hitler retroceder hasta la línea Sigfrido, el sistema defensivo alemán muy parecido a la línea Maginnot que defendía su frontera norte. Allí los alemanes acumularon todas sus fuerzas disponibles para proceder a un gran contraataque. Para los aliados, desconocedores de las intenciones alemanas, Luxemburgo fue en aquellos días del otoño del 44 un paraíso donde descansar de tantas y tantas jornadas desde su desembarco en Normandía. Los aliados estaban convencidos que el camino a Berlín era pan comido y para las navidades la guerra en Europa ya habría tocado a su fin.
Pero el 16 diciembre de 1944 llegó el ataque sorpresa alemán. Las tropas alemanas apoyadas agrupadas en 3 ejércitos iniciaron el avance sobre Luxemburgo y las Ardenas belgas. Los americanos, en total inferioridad tuvieron que rendir el terreno ya que su defensa era un total suicidio. El ataque alemán tuvo de su lado unas condiciones atmosféricas que imposibilitaron el uso de los ataques aéreos aliados.
Mientras los alemanes avanzaban por le norte de Luxemburgo los americanos en su retirada ayudaron a la evacuación de la población civil.
Cuando el alto mando americano evaluó la situación, las únicas fuerzas aliadas que tenían cerca eran las del general Patton, que se preparaba entonces para invadir la región de Saar. Patton fue avisado de la situación y en apenas 48 horas se presentó en e teatro de operaciones logrando frenar el meteórico avance alemán.
A finales de diciembre del 44, el tiempo despejó, permitiendo el uso masivo de los ataques aéreos contra las columnas alemanas y las tropas alemanas en Luxemburgo entraron defensa.
En enero del 45 Patton empujó a los alemanes a una lenta retirada. Patton libera a la famosa 101ª Aerotransportada que había resistido en Bastoña y para febrero apenas quedaban dos cabezas de puente alemanas en territorio luxemburgués.
Antes de terminar ese año y pocos meses después de terminada la guerra en Europa, Patton sufrió un aparatoso accidente de coche mientras desempeñaba las funciones de gobernador aliado de Luxemburgo.
Seguimos en la frontera franco-alemana visitando los vestigios de la famosa Línea Maginot.
Algo que en su momento no comenté: la línea Maginot debe su nombre al ministro André Maginot que fue su promotor. Los generales veteranos de la I guerra mundial estaban convencidos que la línea pararía cualquier invasión alemana, dando tiempo a movilizar las fuerzas necesarias tras ella. Aquellos viejos generales, entre ellos el héroe de la "gran Guerra", el General Petain, seguían creyendo que las guerras del futuro seguirán protagonizadas por la infantería, las trincheras y las luchas cuerpo a cuerpo. Sin embargo un coronel se atrevió en 1934 a poner en duda las teorías de sus superiores, aquel coronel era Charles De Gaulle y en un libro publicado ese año auguró que las guerras del futuro sería una guerra mecanizada. Quiso el destino que pocos años después sus augurios se hicieran realidad. La Línea Maginot poco pudo defender a Francia de los Panzer alemanes que habían entrado por el norte y de las bombas que dejaban caer los stukas.
Hoy vamos a realizar posiblemente la visita que más va a gustar a los más jóvenes de la familia. Vamos a salirnos de Alsacia y adentrarnos apenas unos kilómetros en la región de Lorraine para visitar las fortalezas de Simserhof, una espectacular jornada nos espera.
Si nos situamos en un mapa en la ciudad de Bitche (la cual hemos de visitar igualmente - especialmente su fortín del siglo XVII-) Tenemos que dirigirnos a la carretera D35 en dirección Rohrbach les Bitche / Metz, en la misma carretera veneremos en seguida los indicativos.
Un gran cartel nos indica el desvío. Enseguida veremos un aparcamiento recién construido donde debemos dejar el vehículo. Si hay que poner una pega es que este aparcamiento esta un poco alejado de la fortaleza, y no lo digo por el "pateo" que sin duda es parte del encanto ya que bajaremos por un sendero del bosque, sino porque aquello todavía está un poco desangelado. Quizá el próximo año sea distinto porque la remodelación se inauguró en 2004 y una segunda fase este mismo vera (2005).
Bueno pues seguimos... Caminamos por un serpenteante sendero cuesta abajo imaginándonos aquel escenario en el fragor de la batalla. En pocos minutos llegamos a la fortaleza. Aquí se nota que los alsacianos y los loreneses se están percatando del interés que suscita el turismo militar en los últimos años. Junto a la casamata principal han construido un edificio o de servicios.
A sabiendas de que la visita a la fortaleza nos llevará prácticamente toda la jornada (sí, sí, toda la jornada, habéis leído bien) en este edificio de estilo moderno han dispuesto una cafetería donde además sirven pizza, crepes y platos combinados. Otro espacio está reservado a la venta de souvenir sobre la Línea, algo que vemos por primera vez. Muchos libros, vídeos, pins, postales, etc. (similar a las tiendas de los museos de Normandía). En el edificio está también la taquilla, donde ya no nos atiende un abuelete con pantalones de tergal como en las visitas anteriores, sino unas azafatas elegantemente uniformadas.
Todo esto hay que pagarlo, claro y los precios ya no son de 4 o 5 euros por cabeza. Las posibilidades de visita son dos. Y ojo a esto los que no se arreglen con los idiomas porque las azafatas no hablan español y la cosa es un poco liante. Ahí va:
Tenemos dos opciones de visita:
Visita a)
la visita A (la nomenclatura es mía) comprende la visualización de un documental sobre la línea en una gran sala de proyección. El documental se muestra en 3 pantallas con un sistema muy chulo. Después de la proyección se accede a unos vagones eléctricos y subidos a ellos, así como si fuese el "tren de la bruja" nos adentramos en las galerías que han sido convertidas en un espectáculo de luz, imágenes y sonidos. Así comenzamos a escuchar los bombardeos, las voces de los oficiales movilizando al destacamento, los vagones transportando municiones... Las explosiones se acompañan de efectos luminosos mientras el conductor comienza su explicación (en inglés, francés o alemán) Avanzamos y nos detenemos frente a la sala de generadores eléctricos, similares a los que ya vimos en las otras visitas, pero, de repende, resulta que delante de nosotros había una pantalla traslucida que comienza una proyección de tal modo que vemos a unos actores, vestidos como soldados de la época, caminando por aquellas instalaciones. Una voz en off, nos describe la vida en el bunker. El vagón inicia nuevamente su marcha, pasamos por el almacén de municiones mientras los sonidos de los combates se escuchan a nuestro alrededor. Tal mente parece que en cualquier momento aquello fuese a derrumbarse.
El vagón avanza y tras un momento de total oscuridad se abre ante nuestros ojos una exposición de armamento pesado, que le guía describe con precisión.
Seguimos camino, nuevamente oscuridad total, suenan las bobas, luces lejanas simular las explosiones y nuevamente nos vemos deslumbrados con imágenes de la época, acertadamente conjuntadas con dioramas que muestran un conglomerado de destrucción. Cuerpos tendidos de soldados (por supuesto maniquíes) junto a hierros retorcidos, tros de artefactos, árboles caídos, motos abandonadas en el camino...
El espectáculo toca a su fin cuando vamos llegando a la puerta de salida. Pero nuestra visita no acaba ahí, porque si nos hemos decantado por la opción B aún nos queda mucho por ver.
Visita B)
La opción A comprende la visualización de la película y el espectáculo que os he intentado describir, no si cierta dificultad. La opción B comprende además la visita, ya a pie, de otras galerías de la fortaleza que se han reconstruido tal cual estaban en la época. Sin duda esta es la mejor reconstrucción de todas las que vamos a visitar.
Debemos caminar un poco hacia otra casamata. Por el camino diversos paneles nos ayudan a entender la arquitectura de estas fortificaciones. En esta casamata esperamos la llegada del guía viendo tranquilamente las fotos expuestas donde vemos distintos momentos de la historia de la casamata, allí están los soldados franceses, los alemanes tras la invasión y luego los americanos cuando llegaron allí.
Esta vez la visita guiada nos toca en inglés y podemos enterarnos de alguna cosa más. Además la muchacha hacía sus pinitos con el español, entusiasmada con nuestra presencia porque el año próximo pasará el verano en Barcelona aprendiendo español.
La guía nos cuenta que en el momento de la construcción la alimentación eléctrica llegaba por una línea subterránea a unos transformadores situados en el interior de bunker y que en caso de fallo se ponían en funcionamiento 4 grupos electrógenos para generar energía autónoma. Los depósitos de gasoil de este bunker permitían la utilización continua de los generadores durante 4 meses.
A la entrada de la galería nos muestra los conductos de aspiración que permitían succionar gases tóxicos que eventualmente pudieran introducir los enemigos. Estos sistemas también se usaban periódicamente para "limpiar" el ambiente. Visitamos un depósito de munición donde la guía nos explica que en la fortaleza hay 3 depósitos, el que vimos en la visita del vagón, este y otro en la galería opuesta, de este modo se evitaba que, en caso de ser alcanzado, saltase todo por los aires y quedasen las defensas inutilizadas.
La guía enfatiza en el sistema de avistamiento y comunicación, columna vertebral de la fortificación, que permitía responder con el fuego de cañones en un par de minutos tras recibir el aviso de avistamiento.
La comunicación con el exterior se realizaba a través de radio estaciones. En la entrada unos grandes tubos de cobre colocados a todo lo ancho de la casamata eran las antenas.
Las salas de personal están increíblemente restauradas. En las paredes de la sala de descanso vemos los dibujos originales que un soldado francés realizó en su día para alegran un poco la monótona vida en el interior. Son dibujos a color con escenas de películas de Walt Disney. Las cocinas muestra el pan en el horno, los paños sobados por el cocinero, las despensas repletas de viandas y toneles... Los dormitorios, impresionantes: fotos al lado de la cama, la maleta debajo, el libro en la mesita, los macutos, unas gafas en la mesa... increíble. Visitamos las instalaciones médicas, la sala del mecánico, las piezas de artillería... al final la guían os pasa aun pequeño cuarto donde vemos una de las ametralladoras de gran calibre que custodian la entrada. Allí, en una pequeña tele, todos apiñados en un par de bancos, vemos un documental de la época que los franceses utilizaron para publicitar su "grandiosa" construcción defensiva.
Entre una y otra visita hemos pasado el día en la fortaleza de Simserhof. Y como Quisque siempre me pide direcciones Web, pues ahí va la del fuerte: http://213.161.197.244/avenue67/simserhof/indexa.htm (http://213.161.197.244/avenue67/simserhof/indexa.htm)
Indispensable visitar el sitio Web para hacerse una idea de la visita.
Nuestra última salida nos había llevado a la fortaleza de Simserhof, la más espectacular de cuantas visitamos. Habíamos llegado a ella tomando en Bitche la D35 en dirección a Le legeret. En esta ocasión vamos a tomar el mismo camino siguiendo hasta Metz donde tomaremos la autopista A4. Recorridos unos 50 kilómetros de autopista veremos un cartel que nos indica nuestro próximo destino: nada menos que Verdún, escenario de uno de lo episodios mas sangrientos de la I guerra Mundial.
En efecto, esta vez vamos a retroceder algunos años más en nuestra “particular” maquina del tiempo para situarlos en la Primera Guerra Mundial.
En Febrero de 1916 los alemanes lanzaron una gran ofensiva sobre esta región, esperando con ello desgastar suficientemente al ejército francés. Pero en Verdún, el General Petain alentó a sus soldados a resistir la embestida germana gritando su famoso "¡¡No pasarán!!" Verdún se convirtió entonces en un infierno durante 10 largos meses, quedando para la Historia como el escenario de la batalla más dura y sangrienta de la "Gran Guerra".
Fue aquella una guerra muy distinta a la que nos ocupa en este hilo. La IGM fue una batalla de trincheras, donde los soldados se apelmazaban en los surcos de tierra apenas a uno metros de sus enemigos; una batalla sin cuartel, donde los gases tóxicos fulminaban a los soldados que no habían tenido tiempo a ponerse su máscaras, los lanzallamas hacían también estragos dejando en el camino cientos de cuerpos calcinados. No había un palmo de terreno donde nos se viese un brazo asomando entre el lodo, una pierna arrancada de una explosión ... cascos y fusiles se entremezclaban en la ensangrentada tierra con cráneos, muslos y entrañas ... jamás, hasta entonces, el hombre había llegado hasta tal punto de inhumanidad para con sus semejantes. Tras la guerra las potencias vencedoras esperaban que aquello nunca se volviese a repetir, pero, lamentablemente una historia parecida se repetiría pocos años después.
Viendo los verdes campos, del camino que nos lleva a Verdún, nos cuesta imaginar, que este hermoso lugar, fuese escenario de aquella gran barbarie. Pero la memoria de la sangrienta batalla permanece viva en el Memorial de Verdún y su sobrecogedor cementerio militar. Este lugar pretende perpetuar la memoria de los caídos y recordar su sacrificio.
El memorial, que fue inaugurado en 1967, reconstruye en su interior una trinchera que nos permite hacernos una fiel idea de las penosas condiciones de vida que debían soportar los soldados. También alberga diverso material bélico original de la época, vehículos, cañones, obuses uniformes, documentos, periódicos de la época, etc.
Muy cerca y bien indicado esta uno de los lugares más visitados en Verdún "la trinchera de las bayonetas". Nuevamente como nos ha pasado ya en otros momentos de nuestro viaje, parece que la historia se detuvo. Protegida por un enorme techo de cemento, ante nuestros ojos encontramos una de las trincheras y no se trata de una reconstrucción, sino de una trinchera original totalmente cubierta de tierra y de la que sobresalen los cañones de varios fusiles como si una explosión hubiese sorprendido a los soldados franceses en el interior sepultando sus cuerpos. Al menos eso cuenta a nuestro lado un guía que lleva a un grupo de visitantes británicos. ¿Será cierto? No se sabe, pero la trinchera ha permanecido todos estos años tal y como entonces.
Fue esta la última guerra que se basó principalmente en el combate cuerpo a cuerpo. Precisamente este "cuerpo a cuerpo" era lo que más temían los jóvenes soldados que tiempo después, participaron en la II Guerra Mundial, en sus mentes estaban frescas las estremecedoras historias de las trincheras que habían escuchado de sus padres.
Los oficiales mandaban a los soldados salir a su orden de las trincheras para tomar las del enemigo, fuertemente defendidas. Recorrer unos cientos de metros si resultar alcanzado por el fuego de las ametralladoras y resultar malherido era toda una hazaña, avanzar un kilómetro en aquellas condiciones era un hecho digno de condecoración. En cada oleada los muertos se contaban por centenares, los cuerpos, en muchas ocasiones, ni siquiera podían ser recogidos del campo de batalla, las bajas en cada intento no bajaban de 80%.
Seguimos camino hacia el osario de Douaumont, en plena línea fronteriza donde se encuentra también el fuerte Thiaumont. Todos los lugares que visitamos se encuentran suficientemente indicados y no hay posibilidad de pérdidas.
Antiguas cruces blancas señalan las tumbas de casi 15.000 soldados en el impresionante cementerio, mientras el monumental osario guarda los restos de nada menos que 130.000 soldados más, que no pudieron ser identificados.
Cuando los alemanes tomaron el fuerte de Thiaumontu, apenas a doscientos metros del osario, lo convirtieron en su puesto de mando avanzado. Pero con el pasar de los meses sus galerías se reconvirtieron en hospital de campaña. Los enfermos se apilaban por todos lados sin que los médicos y enfermeros pudiesen dar abasto, aquello era un infierno en el infierno, lo ensordecedoras bombardeos no cesaban ni de día ni de noche. Este fuerte tiene su particular "leyenda negra": Los alemanes supieron que se avecinaba un fuerte contraataque francés con la participación de la temida legión extranjera francesa, que tenía la merecida fama de no hacer prisioneros. Parece ser que cuando el ataque francés parecía inminente se produjo una gran explosión que terminó con la vida de 700 hombres, entre enfermos y personal sanitario, siendo muy pocos los supervivientes. Ante la magnitud de la catástrofe resultó imposible sepultar todos los cuerpos y por ello depositados en uno de los almacenes de munición sellando su acceso.
Os pongo la Web del osario porque es bastante buena:
http://www.verdun-douaumont.com/en/intro.html
Aún no hemos visitado la villa de Verdún, allá nos dirigimos ahora. El pueblo ha sido totalmente reconstruido pero aún guarda los restos de su “citad elle souterraine” que albergaba al grueso del ejército francés al modo de las posteriores fortificaciones de la línea Magintot que ya hemos visitado. (No lo describo para no alargarme mucho)
El antiguo Palacio Episcopal de Verdún, lo han convertido en "Centro Mundial Por la Paz" que con un enfoque similar al memorial de Caen, (en cuanto a concepto no a tamaño, que no es comparable) está concebido como un recorrido “multimedia” por la historia del conflicto con especial énfasis en la batalla de Verdún.
A sabiendas que podríamos dedicar un hilo tan extenso como este solo a las huellas de la I Guerra Mundial describiendo todos y cada uno de los vestigios propios de este conflicto en esta zona, prefiero dejadlo aquí esperando que sirva de simple reseña resumida, ya que el hilo lo estamos dedicando a la IIGM y aún nos queda mucho por ver. En la próxima “entrega” visitaremos en único campo de concentración alemán en territorio francés que ha sobrevivido al paso del tiempo para seguidamente adentrarnos ya en territorio alemán donde nos esperan otros interesantes destinos.
Ahora vamos con nuestra siguiente visita. Volvemos a los escenarios de la Segunda Guerra Mundial y lo hacemos visitando el primero de los campos de concentración alemanes que encontraremos en nuestro viaje.
Se trata del campo de Struthof, aproximadamente a 50 Km. al suroeste de Estrasburgo.
Llevamos días en Alsacia y todavía el paisaje nos deja perplejos. Incluso nosotros, asturianos que tenemos el privilegio de vivir en el "Paraíso Natural" nos quedamos boquiabiertos viendo las verdes laderas y los tupidos bosques de los vosgos entre los que serpentean las carreteras comarcales. El paisaje debe ser precioso en Navidad, cuando la nieve reposa sobre las ramas de los abetos y las pequeñas lagunas se muestra totalmente heladas. El paisaje que vemos debe ser un paraíso para los esquiadores y por supuesto en verano para los montañeros y senderistas.
Este es el paisaje idílico que contemplamos cuando nos dirigimos a Natzwiller donde los alemanes edificaron uno de sus "campos de la muerte".
Seguimos la carretera que en su día fue construida por los propios internos del campo. El pueblo es tan bonito como los demás, con sus balconadas repletas de flores de colores. Avanzamos y dejamos atrás las últimas casas hasta llegar al monumento a las victimas. Hemos llegado al campo de concentración de Struthof. Al fondo vemos la silueta de las torres de vigilancia. Ya a pie nos dirigimos a la puerta de acceso, rodeada de alambre de pinchos. Uno de los barracones que sigue en pie alberga el pequeño museo que nos acerca a la historia del campo.
Este campo fue utilizado desde 1941 hasta 1944. Allí fueron internadas 40.000 personas de las que aproximadamente 25.000 perdieron la vida en él. El campo ocupaba una extensión mucho mayor de la que actualmente puede visitarse ero tras la guerra la mayor parte del campo feu demolida y utilizado el terreno para construir la casas que vemos en las inmediaciones.
Gran parte de los reclusos fueron miembros de la resistencia capturados. Los reclusos eran sometid